Pamuk

Estambul, S. XVI. El Sultán encarga en secreto a cuatro ilustradores la confección de un libro con unas pinturas como jamás se habían visto en la tradición coránica. Uno de ellos aparece asesinado. Un caligrafista vuelve a la ciudadtras doce años y quiere casarse con la hija del que coordina el proyecto.

Un asesinato, una historia de amor, un tratado sobre el arte y la pintura. Ambientación oriental muy cuidada y cientos de subtramas e historias colaterales al estilo de Las mil y una noches.

Novela titánica, caleidoscópica, cervantina y ambiciosa. Pamuk demuestra una mente fértil y de imaginación interminable.

Interesante, aunque algo repetitivas, las reflexiones sobre arte y dinero, ceguera y memoria, inmortalidad del artista, firma y estilo, pintura figurativa o conceptual, etc.

Cada capítulo tiene un narrador, persona (viva o muerta), animal, cosa o concepto (muerte, el color rojo,…). Es como una carrera de relevos lineal en el tiempo en la que retoma la historia quien protagoniza el presente.

En fin, se me ha hecho larga pero me ha dejado impresionado esta novela. He leído a fondo la primera mitad (350 págs) y ya me he dejado ir. Parece que con Coetzee y Pamuk el Nóbel va tomando derroteros de racionalidad (no son indignos), o al menos de decencia (ya que siguen sin ser los que más lo merecen).

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