¿No leer por dinero?

A saber: no hay precio que pueda impedir a nadie comprar libros, siempre que esté a su alcance lo que por ellos le piden, salvo para salir al paso de la malicia del vendedor, o porque se espere una ocasión más propicia para comprarlos. Pues si lo peculiar del libro le viene sólo de la sabiduría, que es un tesoro infinito para el hombre, y si el valor de los libros es tan inefable como queda dicho, ¿cómo puede considerarse cara una compra que proporciona un bien infinito?

Ricardo de Bury (1287-1345)

Obispo de Durham y Canciller de Inglaterra
Filobiblion (1344)
Muy hermoso tratado sobre el AMOR A LOS LIBROS
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