Sueño americano

Me piden un título que tenga que ver con el “sueño americano” y repaso los libros que he leído escritos por autores norteamericanos. Voy seleccionando una lista de libros representativos del carácter de esa nación en el sentido que se me pide y, me doy cuenta enseguida, en un sentido más amplio.

Salen demasiados, purgo la lista y siguen quedando demasiados, novelas, relatos, alguna obra de teatro y hasta una autobiografía. Aquí lo dejo. Sí puedo asegurar que todos son buenos libros y que han contribuído a la imagen que me he formado de qué es América. Hay otro libro importante, Moby Dick, que no incluyo porque su lectura no se la deseo a mi peor enemigo.

Raymond CARVER, Catedral
Francis Scott FITZGERALD, El gran Gatsby
Lee IACCOCA, Autobiografía de un triunfador
Sinclair LEWIS, Babbit
Cormac McCARTHY, No es país para viejos
Arthur MILLER, Muerte de un viajante
Flannery O’CONNOR, Un hombre bueno es difícil de encontrar
Dorothy PARKER, La soledad de las parejas
Henry ROTH, Llámalo sueño
Philip ROTH, Pastoral americana
Jerome David SALINGER, El guardián entre el centeno
Budd SCHULBERG, ¿Por qué corre Sammy?
Sam SHEPARD, El gran sueño del paraíso
Mark SPRAGG, Donde los ríos cambian de curso
John STEINBECK, Las uvas de la ira
Tom WOLFE, La hoguera de las vanidades
Tobías WOLFF, Vida de este chico

Autor: Javier Cercas Rueda

En 1965 nací en Sevilla, donde he vivido casi treinta años con un pequeño paréntesis de cuatro en Jerez. En 1994 me trasladé a Granada, donde sigo desde entonces. Estudié Economía general, he vivido once años de mi vida en Colegios Mayores, y desde 1995 hago crítica de libros y he mantenido diferentes relaciones con el mundo de la comunicación. Entre las cosas que me hacen más feliz están mi familia, mis amigos, los libros que he leído y haber subido en bici el Galibier. AVISO IMPORTANTE Conviene volver a recordar que el autor de estas entradas, Francisco Javier Cercas Rueda (Sevilla, 1965), que firma sus escritos como Javier Cercas Rueda (en la foto a la derecha) y José Javier Cercas Mena (Ibahernando, Cáceres, 1962), que firma los suyos (como Soldados de Salamina) como Javier Cercas, somos dos personas distintas.

11 opiniones en “Sueño americano”

  1. Buena lista, he leido casi todas.
    Cambiaría La conjura contra América de Roth en vez de Pastoral americana.
    Metería a Capote (A sangre fría), Faulkner (El ruido y la furia) y alguno de Twain.
    También incorporaría a Auster por lo que ha supuesto en cuento al fomento de la lectura y por los buenos momentos (a mi me gustó especialmente El palacio de la luna).
    Mailer (los desnudos y los muertos) lo leí hace un mes y también me parece imprescindible.
    MD nome parece tan malo pero le sobran páginas por todos lados.

  2. Bien, es probable que la profusión de datos no me dejara ver la historia en lo que vale.

    Grossman. Supongo que es porque te has leído Vida y destino. A mi me gustó pero no como para seguir con el autor. A veces un libro triunfa y se apresuran a publicar otras cosas del autor. Tú verás. Si es buena, avisa.

  3. Gracias, Javier.
    Efectivamente, la información sobre los movimientos migratorios de las ballenas y sus habitos alimenticios etc es pesada. Pero, Achab, Ishmael y el abanico de personajes que van el el barco y que persiguen a la ballena (¿o es la ballena la que les persigue a ellos?) me maravilla. El hombre y el monstruo, atemporal y, por eso, siempre actual. MD, sin dejar de ser un cachalote con el lomo cubierto de arpones, está cargada de simbolismo.
    Me voy a leer la otra novela de Grossman, ¿qué opinas?

  4. Carver en un maestro en adecuar forma y contenido. Por eso ha tenido una legión de imitadores.

    Benito Cereno o Billy Budd marinero merecen más la pena que la historia de la ballena, en mi opinión. En todo caso, para terminar MD hay que saltarse toda la información zoológica. Al menos concédeme eso, ¿no crees?

    Me alegra mucho verte de nuevo por aquí Eugenio.

  5. Buena lista, Javier. Recuerdo que me leí tres colecciones de relatos cortos de Raymond Carver en el último año de la carrera, entre ellos Catedral; “realismo sucio”, llamaban los críticos a su estilo. Murió al poco tiempo.
    Pero no te perdono que digas que la lectura de Moby Dick no se la deseas ni a tu peor enemigo. Yo me la leí con 14 ó 15 años, por las noches (incluso con linterna, cuando mi padre me decía que apagara la luz). Ahora pontifico: creo que es la gran novela americana. Ya quisiera Auster escribir como Melville, ya quisiera.

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