Sugerir, leer, imaginar

A mi entender, lo sugerido es mucho más efectivo que lo explícito. Quizá la mente humana tenga tendencia a negar las afirmaciones. Recuerden que Emerson decía que los razonamientos no convencen a nadie. No convencen a nadie porque son presentados como razonamientos. Entonces los consideramos, los sopesamos, les damos la vuelta y decidimos en su contra. Pero cuando algo sólo es dicho o -mejor todavía- sugerido, nuestra imaginación lo acoge con una especie de hospitalidad.

Borges. Arte poética, seis conferencias (1968)

 

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6 thoughts on “Sugerir, leer, imaginar

  1. Perfecto, me aclaro muy bien con lo de “sólo para fans, muy fans”. (Ya suponía que no ibas a perdértela. Lo entiendo). A mi se he hizo duro el poema, como ya te comenté alguna vez, pero estoy dispuesto a releerlo cuando salga tu traducción. La definitiva.

  2. Sí, claro, tenía que verla; cualquier estudioso del poema la ha visto -aunque no lo confiese-. Recuerdo que una compañía de publicidad norteamericana de Los Ángeles contactó conmigo para promocionar la película entre el público hispano de USA. Yo les respondía que conocía el poema y lo poco que sabía de la película no era muy fiel al texto (en seguida se corrió la voz de que Angelina Jolie prestaría su imagen para el papel de la madre de Grendel, que en el poema es una ogresa). En mi ingenuidad, solicité ver una previa de le peli; ahí se acabó mi colaboración con los publicistas.
    Volviendo al film, por mucho que le di vuelltas para sacarle algo positivo (y algo positivo tiene), es mediocre. Recuerdo una crítica demoledora en Aceprensa, a la que respondí airado, insisto, exaltando las pocas virtudes de la cinta. En fin, sólo para fans, muy fans, que pierden la capacidad crítica.
    Saludos desde Utopía.

  3. Hace un par de semanas contacté por email con Armando Roa, un poeta y traductor chileno, autor de la última versión española que se ha publicado en nuestro país del poema medieval inglés “Beowulf”, conservado en un manuscrito del siglo XI. Él libro apareció primero en Chile y Colombia y después la editorial lo sacó en España (sin el consentimiento de su autor), aprovechando el tirón de la película de Robert Zemeckis (Beowulf, 2007).
    Roa es una bellísima persona; en uno de sus correos me dice: “Yo le debo mi amor a esa literatura [la medieval inglesa] a Jorge Luis Borges, a quien conocí siendo un adolescente y del que no olvido su voz gutural recitando el Padre Nuestro o la Batalla de Maldon en anglosajón”. Por lo visto, el padre de Roa, era amigo del escritor. Un día se llevó a sus hijos a tomar té a casa de Borges. Armando estaba embelesado escuchando la conversación de su padre con el autor argentino; de pronto, éste guardó silencio y comenzó la oración en inglés antiguo. Sorprendentemente, la hermana pequeña fue la que identificó las palabras recitadas. Los recuerdos de Armando Roa son los de un privilegiado: “Borges era un ser humano muy cálido, nada de la pomposidad o de la vanidad que suele rodear a los escritores. El admiraba mucho la Inglaterra germánica (genealógicamente descendía por línea directa de Hardacanut y Canut) y resulta curioso que haya sido mi país, Chile, el elegido por él para publicar por primera vez su antología de poesía anglosajona, en una edición lindísima, en la ciudad de Valparaíso”.
    Saludos desde Utopía.

  4. Buen programa para leer a Borges: al análisis por el deslumbramiento. ¡Y sólo son cosas de unas conferencias, no un texto pulido y trabajado!

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