Vida y conciencia moral

Los críticos también sugieren que sus personajes nunca eligen conscientemente entre el bien y el mal.

W. F.: La vida no está interesada en el bien y el mal. Don Quijote siempre estaba eligiendo entre el bien y el mal, pero cuando elegía estaba en un estado de ensoñación. Estaba loco. Sólo accedía a la realidad cuando estaba tan ocupado tratando de lidiar con la gente que no le quedaba tiempo para distinguir entre el bien y el mal. Dado que la gente sólo existe en la vida, sencillamente debe dedicar su tiempo a estar viva. La vida es movimiento, y el movimiento está relacionado con aquello que hace que el hombre se mueva, que es la ambición, el poder, el placer. El tiempo que el hombre pueda dedicar a la moralidad debe arrancarlo a la fuerza del movimiento del que forma parte. Antes o después, está obligado a elegir entre el bien y el mal, porque la conciencia moral se lo exige para poder vivir consigo mismo el día de mañana. Su conciencia moral es la maldición que tuvo que aceptar de los dioses para que le dieran el derecho a soñar.

Entrevista a William Faulkner en Paris Review, 1956.

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