César

César tenía un sentido del honor del que Sila carecía. Oh, no era un sentido del honor particularmente estricto, estaba demasiado rodeado de lo que él pensaba de sí mismo y de lo que quería ser. César se había establecido su propio modelo de conducta que abarcaba todos los aspectos de la vida. No sobornaba a los jurados, no practicaba la extorsión en su provincia, no era un hipócrita. Y todo ello era, ni más ni menos, la evidencia de que lo haría todo del modo más difícil; no recurriría a las técnicas diseñadas para hacer más fácil el progreso político. La confianza que César tenía en sí mismo era indestructible, y nunca dudaba ni por un momento de su capacidad para llegar hasta donde se proponía

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Perteneciente a la auténtica aristocracia patricia —la quintaesencia de un romano—, César poseía un intelecto, una energía, una decisión y una fuerza inmensos. Siempre hallaba la manera exacta y más adecuada de utilizar sólo aquellas cualidades que había en él que le capacitaban para concluir aquella empresa con el máximo efecto. Hacía las cosas al precio que fuese, no le tenía miedo a nada en absoluto.

[Fuente: Las mujeres de César. McCullogh]

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2 thoughts on “César

  1. Para mi el punto clave es la determinación: saber qué se quiere e ir a por ello con seguridad. César tenía eso en grado eminente y todos lo veían.

  2. Suetonio dejó escrito de César que igualó y hasta superó a los más famosos en elocuencia y talento militar, aparte de que por sus expediciones militares se le consideraba más cauto que audaz. En fin, hay mucho en Julio César que los políticos actuales deberían conocer. Siempre hay cosas que aprender. Saludos.

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