Elegir lecturas

Sigo con el baúl de los recuerdos y me encuentro un artículo antiguo de los 90 que escribí para la revista de un Colegio Mayor. Ahora lo encuentro simplón, pero sigo pensando igual básicamente. Hoy quizás lo matizaría más o lo expresaría de otro modo, pero les dejo el texto tal cual. Recuerdo que fue fruto del cabreo que me produjo la lectura de El amor y otros demonios.

Imagina que entras en una farmacia (cosa bastante probable entre los de Albayzín) y te sientes atraído por una botella muy bonita (tanto como las pastas duras, el papel verjurado de 90 gr y el tipo de imprenta tan atractivo que usa la Mondadori para publicar en España los libros de GARCIA MARQUEZ); por la caja de un medicamento que “toma todo el mundo” (¿quien no ha leído todavia hoy El nombre de la rosa de ECO, El perfume de SUSKIND o Los pilares de la tierra de FOLLET?); por una grageas recientemente premiadas por La OMS (como lo hace Planeta con VARGAS LLOSA o el Ateneo de Sevilla con TORBADO); por un spray “de toda la vida” (como un Rojo y negro de STENDHAL o la Madame Bovary de FLAUBERT);

… y entonces, como tiene buen aspecto, lo toma todo el mundo, ha sido premiado o es de toda la vida, ingieres vorazmente un medicamento tras otro. Puede ocurrir que luego te enteres que alguno no va bien para tu estómago, otro te ha creado unos problemas que antes no tenías, el premio ha sido amañado y, esto es ya sin solución, aquella botella verde tan bonita era un veneno mortal.

Extendernos más en el ejemplo sería un insulto a la inteligencia de nuestros lectores. Está claro que un libro puede hacer tanto bien como daño y que esto depende del receptor. El autor siempre lanza un mensaje, no hay libros inocuos; lo que importa no es el número de ventas, de premios, la belleza formal o la fama, que lo haya leído o no mi novia o me lo recomiende un amigo, que sea barato o bonito, que me lo haya regalado el Círculo de Lectores o la película esté muy bien: lo que importa para que la lectura sea util, instructiva y, de verdad, divierta, es que su contenido ME AYUDE A SER MEJOR. Y para esto no hay reglas generales: depende de la formacion, el sentido crítico, el nivel cultural, la edad y la talla moral de cada lector.

No es coherente leer un libro que propone modelos o conductas que son contrarias a mis ideales, a mi forma de ver la vida. No podemos ser ingenuos. No es cierto que hay que probarlo todo hay que saber de todo, como no es necesario tomar un veneno para comprobar que lo es.

¿Qué hago entonces para no dejarme arrastrar por las campañas publicitarias, el afán de estar al día o Las consignas de esto hay que leerlo?: ¡PREGUNTAR! Igual que harías con el farmacéutico antes de ingerir un medicamento, a un profesor para saber si un libro de ciencia está a nuestro alcance o no: a alguien con criterio, que te conozca y conozca el libro o el autor.

En toda nuestra vida no leeremos más de 500 libros (eso siendo muy optimista), hay cientos de obras maravillosas, enriquecedoras, que abren horizontes, que contagian ilusion por vivir, que proponen modelos que vale la pena imitar… ¿vamos a estar perdiendo el tiempo con la turbia historia de un sacerdote orgulloso que se enamora de una niña endemoniada, hija de una madre neurótica y un padre decididamente imbécil, a la que intenta raptar de un convento descrito como un campo de castigo, regido por un abadesa que parece militar en las SS y bajo la mirada impasible de un cínico y desilusionado Obispo?

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7 thoughts on “Elegir lecturas

  1. ¿Y cómo sabemos si lo que hace, dice, o su formación, o con quién se junta, lo hace un hombre de “criterio”?

    Lo que estoy intentado decir, si somos capaces de saber si alguien tiene criterio, ¿no tendremos también nosotros ese criterio?

    Saludos.

  2. Hace poco alguien -refiriéndose a mi- dijo a un conocido mío: “un señor me ha dicho que…”. COn esti y lo de “Don” vais a conseguir traumatizarme.

    Esa frase no la escribí pensado en mi. Si sigues un poco el blog Mónica, puedes hacerte una idea. Aunque no todo libro que pasa por mis manos es leído 100%, palabra a palabra.

    De todas formas, las estadísticas no son muy importantes, sí lo es tener detectado lo bueno e ir a por ello. Y, eso, da tiempo.

  3. Don Javier,

    “En toda nuestra vida no leeremos más de 500 libros (eso siendo muy optimista)”. Cuando escribió esta frase usted, al menos en su caso, se quedó corto. Y si no es mucho preguntarle: ¿cuántos libros calcula que ha leído en toda su vida?¿sabe cuántos libros lee de promedio al año?

    Mónica

  4. Completamente de acuerdo..por eso miro todos los dias tu blog y algunos más que veo afines a mi sentir general. Por eso no leo las críticas de los periódicos ni de un signo ni de otro, ya que tienen sus filias y sus fobias…y me cansan, me cansan….mucho.

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