Aprender de los buenos, 1 de 2

Desarme
Es necesario que el escritor desarme cuentos de diversos tipos: realistas, fantásticos, psicológicos, de ciencia ficción, los que utilizan recursos poéticos, coloquiales, tradicionales, etcétera, y formar un archivo de cuentos desarmados. Desarmarlos implica que del cuento, fotocopiado, desde luego, se recorten los recursos literarios claves del escritor en turno. Esto tiene la finalidad de que cuando uno esté escribiendo un cuento, por ejemplo fantástico, y se atore en la escritura, vaya a su archivo de cuentos fantásticos desarmados y busque ahí la solución.
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Transcribir
Un aspirante a cuentista debe trascribir sus cuentos favoritos en computadora, máquina de escribir o cuaderno, pues la mejor lectura de un cuento es la trascripción letra por letra, signo de puntuación por signo de puntuación; así se traslucen los recursos literarios fundamentales, sus trucos, sus malabarismos. Además, con el paso del tiempo, uno tendrá su antología fundamental de cuentos y su relectura será satisfactoria; incluso, puede proponerse hacer una edición privada para amigos (no comercial) en un día significativo o, de plano, proponerla a una editorial con prólogo y todo, contando la historia de cómo los fue trascribiendo y qué sensaciones, ideas y encuentros obtuvo en esa hazaña.
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Pastiche

Por ello, un buen ejercicio literario es el pastiche, que consiste en elegir a un maestro y, tras un análisis acucioso de su obra, intentar un cuento con su estilo, sus temas, sus propias palabras. Si se logra, se está varios pasos adelante en el camino del estilo propio, pues el autor tan admirado por nosotros nos ha susurrado sus secretos.

[Fuente: Guillermo Samperio, “Cómo se escribe un cuento”, 2008. Selección y orden propios]

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