Dobbs. House of Cards

DOBBS_HouseDobbs trabajó como jefe de Gabinete para Thatcher, dejó la política enfadado y escribió este bestseller en 1989, que pronto se convertiría en una serie famosa de la BBC. El año pasado Netflix se encargó de la adaptación norteamericana para la televisión, con el mismo nombre y el mismo éxito. El actor Kevin Spacey da vida al protagonista y la acción se traslada a Washington. Dobbs ha retocado ahora el libro original, sin retocar un ápice la maldad básica de cada página.

El libro es un despiadado retrato de la clase política contado, por desgracia, por un conocedor de primera mano. Francis Urquhart es el whip (responsable de disciplina de voto) del partido en el gobierno, quien maneja entre bastidores los hilos del grupo parlamentario y sabe todo de todo el mundo (siendo “todo” equivalente a “lo que no querrían que se supiese”). Roger O’Neill dirige una agencia de publicidad al servicio del partido y Mattie Storin es una joven y ambiciosa comentarista política del Chronicle. El mundo que gira en torno a Westminster y Downing Street es una jungla cínica y cruel donde nada se da gratis y ninguna ofensa es olvidada. La oposición no es el principal enemigo que hay que vigilar. Todo vale para conseguir los propios propósitos y el poder merece cualquier precio. La mentira y la traición están a la orden del día. Cualquier vicio o exceso es permitido mientras no se conozcan, y siempre saldrán a la luz si conviene al más decidido. El equilibrio del conjunto es en verdad el de un castillo de naipes.

Barajar, Cortar y Repartir son las tres partes de esta crónica de apenas cinco meses donde se describe minuciosamente la caza y captura del primer ministro del momento. Cada capítulo se encabeza de un pensamiento de Urquhart que deja en pañales a Maquiavelo o a Mazarino, con frases del tipo: “Cualquier grado de crueldad resulta imperdonable. Por eso no tiene ningún sentido ser cruel a medias”. Este es el tono moral de una novela por otro lado, eso sí, absorbente y bien escrita, poblada de personajes con tanto talento como falta de escrúpulos. Gente lista que todo lo que dice tiene al menos dos o tres intenciones, que entiende enseguida qué está pasando y sabe reaccionar. Brillantes como los personajes de El Ala Oeste de la Casa Blanca pero mucho peores como personas.

La clase política actual no pasa por sus mejores momentos. Estas brutales novelas y series televisivas profundizan en la herida.

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