Diarios de Baudelaire

Estos dos textos juntos, Diaríos íntimos (que incluye Cohetes y Mi corazón al desnudo) y Consejos a los jóvenes escritores, forman juntos un fino librito que, sin embargo, vale la pena.

Habla de Dios y de la plegaria, del amor, de la vida y el fracaso, del dandismo y del trabajo. Es provocador pero dice algunas cosas verdaderas.

Las más interesantes, las de tipo literario:

La inspiración viene siempre que el hombre lo quiere, pero no se marcha cuando él lo desea.

No soy partidario de la tachadura; emborrona el espejo del pensamiento.

Sé siempre poeta, hasta en prosa.

Memorias de Stendhal

Después de Léautaud, no tenía más remedio que leer el Brulard. Lo he hecho no en la traducción de Bergés para Austral sino en una para Alfaguara de Juan Bravo. Lo que dice L es totalmente cierto y se aprecia incluso vertido al castellano: es fresco y lleno de realidad y autenticidad, a lo que contribuye sin duda que está sin terminar y sin revisar. Lástima que sólo llegue hasta su juventud. El contenido en si no es especialmente interesante: la muerte de su madre, el odio hacia su padre y hacia el jesuita que le educó, su temprana aversión hacia el cristianismo, su elitismo aristocrático. Es un tipo al que no le gusta casi nadie. Es un niño talentoso con pronta afición por las letras y la música.

Adora a Shakespeare, Cervantes, Ariosto, Rousseau, La Fontaine y las Memorias de Saint-Simon. No así a Racine ni a Voltaire.

Más adelante seguiré con los Recuerdos de egotismo, su Diario y sus libros de viajes.

No pretendo escribir una historia sino simplemente anotar recuerdos a fin de adivinar qué clase de hombre he sido.

No me atribuyó más méritos que pintar fielmente la naturaleza que con tanta claridad se me presenta en ciertos momentos. También estar seguro de mi perfecta buena fe, de mi adoración por lo auténtico. En tercer lugar, el placer que siento de escribir.

Es curioso observar la cantidad de cosas que recuerdo desde que escribo estas confesiones.

Cuaderno de travesía de Argullol

De los 360 párrafos de los que consta esta recopilación de pensamientos sueltos, apenas he marcado una docena. Triste cosecha. El prólogo era prometedor: Escritura en la frontera, escritura sobre la marcha;  provisionalidad, espontaneidad, pequeñas cristalizaciones de una literatura nómada; escritura menos reposada que la poética, menos argumental que la narrativa, menos analítica que la filosófica, escritura transversal; experiencia más experimentación; tono plural de los contenidos, unas veces metafísicos y otras éticos. Luego, he conectado poco con su pensamiento, a veces oscuro (para mi), con frecuencia negativo.

Argullol es catedrático de Estética en Barcelona. Lei una novela suya hace años (La razón del mal) bastante original y que me gustó. Tiene una página web bastante buena.

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