Bunker y Bolaño

No hay bestia tan feroz (1973), la novela de Bunker, él mismo ex presidiario, cuenta la historia de un inadaptado que intentó débilmente, al salir de la cárcel, vivir dentro de la ley. Hasta que se cansó. Y eso ocurrió pronto. Desde ahí la novela es una interminable descripción de preparación y perpetración de delitos. APROBADO

Nocturno de Chile no es de las mejores novelas de Bolaño. Un crítico literario recuerda su vida. Bolaño enlaza historias (un encuentro con Jünger, la historia de la Colina de los Héroes o Heldenberg, Pío II) en un único e infinito párrafo, justo exponente de su prosa verborreica. APROBADO

Visión binocular y Carter

• He leído Visión binocular, antología de relatos de la norteamericana Edith PEARLMAN, de Anagrama. Están bien, aunque no tanto como se ha destacado en la amplia publicidad con que se ha promocionado este libro de 2011 ganador del PEN/Malamud Award y del National Book Critics Circle Award y finalista del National Book Award. 34 relatos ambientados en EEUU, Japón, Europa o Latinoamérica, con algunos personajes que se repiten de un cuento a otro. Realismo detallista, judíos, personas maduras que rememoran su vida, la familia, el éxito o el fracaso, el amor. BIEN.

Carter, de Ted LEWIS es una dura historia de venganza que nos sacude. Un sicario vuelve a su lugar de nacimiento e investiga la muerte de su hermano, en la que parecen estar involucrados sus jefes de Londres. Un relato negro, negro, negro. Hay una peli de Michael Caine del 71 y un remake de Stallone del 2000. NOTABLE.

Amberes, de BOLAÑO es una breve novela experimental, caótica, fragmentaria, difícil. Escrita en 1980, la 1ª de todas, y publicada en 2002, el 9º de sus libros. Un poli, un jorobado, la chica, el propio Bolaño, un crimen. Sólo para muy interesados en el escritor chileno. APROBADO.

• La antología de Blas DE OTERO, Verso y prosa (Cátedra, 1979), no me ha gustado especialmente. La selección es del propio autor. BIEN.

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Fred Vargas. Cuando sale la reclusa

La última de Fred Vargas está muy bien, como todas, pero no me parece la mejor.

Tenemos a Adamsberg más brumoso que nunca, pletórico de «protopensamientos» que le emborronan la mente. Esto siembra la desconfianza en su brigada, a pesar de sus múltiples aciertos anteriores, pero permite a la autora algunas carambolas que le van encajando la trama. El recurso me ha parecido menos justificado que en otras novelas.

Es un caso turbio y feo de violaciones y venganzas. Quizás el más oscuro al que se entregado hasta ahora nuestro inefable comisario, más errático y menos cartesiano que nunca. Las reclusas son arañas pero también mujeres encerradas en vida. Algo barroco. Se une el breve caso inicial, el asunto del voyeur en el piso de Froissy y la lucha sorda de Adamsberg con Danglard.

De lo mejor, como otras veces, la relación con cada uno de los miembros del ecosistema policial del XIIIe arrondissement.