Clara Usón. El asesino tímido

Cuarta novela de la escritora catalana (1961). A caballo entre la autobiografía (sus recuerdos familiares, su rebeldía transgresora postfranquista), la crónica documental (historia de Sandra Mozarovski) y la glosa de escritos y vidas de autores (Wittgensteisn, Camus, Pavese).

El tema de fondo es el sentido de la vida. La conclusión es el desencanto, que resume las palabras del filósofo austriaco: “No hemos venido aquí para divertirnos”. La cuestión del suicidio está muy presente y es considerada como una alternativa seria.

Mozarovski fue una actriz del cine español del destape que muere en extrañas circunstancias con 18 años, tras haber sido, según rumores, amante del rey Juan Carlos.  Usón se muestra muy crítica con los modelos familiares previos a los ochenta. Vivió en su familia la infidelidad paterna y el alcoholismo de su madre. Todos los filósofos que cita especularon sobre o practicaron el suicidio. La autora explica con detalle sus experiencias autodestructivas con las drogas. Se habla con frecuencia con cierto desprecio de las prácticas cristianas y de la fe. Una debilidad importante es la simplificación (tipo las mujeres en el franquismo fueron víctimas).

El libro es breve, intenso, toca temas importantes y se habla con sinceridad. La autora escribe con destreza y agilidad. El estilo y la estructura son significativos.

Kiko Amat. Antes del huracán

Quinta novela del escritor barcelonés (1971). En el momento actual, Curro Abad está ingresado en un manicomio. Treinta y cinco años antes era un niño con conductas anómalas en medio de una familia difícil y periférica en muchos aspectos. Algo ocurrió en 1982 que terminó de romper su frágil equilibrio psicológico. La novela va alternando su presente narrativo (2017), en el que Curro planea fugarse del centro psiquiátrico, y todo lo que ocurría en España y en su hogar en 1982.

El estilo de Amat es vivo, expresivo, consigue enseguida introducirnos en las situaciones y en los personajes. Opta por un crudo realismo con abundantes toques de humor y buena sensibilidad para el lenguaje hablado. Falta contención a la hora de contar y de podar las numerosas subtramas. Tiene cosas muy conseguidas como la relación del protagonista con otro de los internos, Plácido, que actúa convencido de ser el mayordomo de Curro.

La combinación de costumbrismo y tonos cómico y trágico no termina de funcionar. Hay pasajes buenos sueltos, pero el conjunto no termina de estar bien definido. Es un libro triste sobre la locura, la familia y el fracaso.

Matute. Trilogía de Los mercaderes

Los mercaderes (Primera memoria, Los soldados lloran de noche, La tregua)

Austral reedita en bolsillo, juntas, tres de las novelas más valoradas de Ana María Matute (1925-2014). La primera ganó el Nadal en 1959, la segunda se publicó cuatro años más tarde y la tercera en 1969. Comparten personajes y ambiente, pero son de textura narrativa diferente. Las tres tienen calidad literaria pero son igualmente sombrías.

En la primera Matia recuerda los meses posteriores al comienzo de la guerra civil española, tiempo que pasó en Mallorca con su abuela, su tía y su primo. Fuera de ellos, la guerra y el odio; en su familia, un ambiente agresivo y falto de cariño. El paso a la madurez de la protagonista y de su primo (deseos de independencia, despertar sexual, descubrimiento de la vida adulta) se hace de forma brusca y poco amable. El contraste entre la pureza de los personajes y la brutalidad de la guerra sirve a Matute para denunciar la injusticia social.

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