Simenon, Casona y Kratochvil

Carta a mi juez. Novela entretenida, de las más famosas del escritor belga dentro de las que no protagoniza Maigret. La confesión detallada de una historia algo morbosa de celos y asesinato.

La barca sin pescador es otra de las obras de teatro más conocidas de Casona. Cruza dos historias, hay un pacto con el demonio y tiene un fondo amable como casi todas sus cosas. No está mal. Hay ingenio y fantasía, simbolismo y carga poética. Carece de la fuerza de los grandes dramaturgos pero siempre es agradable.

Buenas noches, dulces sueños, es una novela de poco interés de Kratochvil que acaba de publicar Impedimenta. La historia que cuenta es bastante surrealista y desconcertante. No he llegado a entender bien lo que pretende y es difícil incluso resumir el argumento. Ni se molesten con ella.

Ishiguro, un Nobel de calidad

Es la primera vez que le dan el Nobel a un escritor que he leído completo, es decir, que me interesa mucho. El que más de todos los galardonados en este milenio. No me convenció su última novela, la séptima, pero las otras seis y sus relatos están muy bien.

Digo algo sobre su trayectoria en Aceprensa (artículo de libre acceso).

Cáscara de nuez. McEwan


La historia es conocida: ella engaña a su marido del que espera un hijo. Tampoco es nuevo que el amante sea el hermano del marido. Como cosa nueva, y al mismo tiempo arriesgada, que la historia la cuenta el feto desde el vientre materno. Requiere imaginación elegir este punto de vista y el lector ha de hacer también un esfuerzo. Ella y el amante planean la muerte del marido. Lo interesante del libro son los comentarios, lo que se dice sobre la familia, sobre la maternidad, las expectativas del feto ante su inminente salida del mundo. McEwan es un autor fino e inteligente que sabe decir de modo muy elegante y agudo cosas corrientes. Hay frecuentes detalles sexuales. Es magistral la descripción del parto.