Diarios de Cheever


Un hombre casado que desea a otros hombres y tiene relaciones con ellos. Un bebedor depresivo. Un artista en permanente crisis de creatividad, lleno de miedo a fracasar, angustiado por la falta de dinero. Una persona con dificultades para relacionarse con casi todos (padres, hermano, mujer, hijos, colegas,…). Una persona religiosa pero con una relación con Dios que no afecta a su conducta.

Un libro que cuenta este panorama no parece muy atractivo. Podría salvarse si al menos -hablamos nada menos que de los Diarios de Cheever– hablara a fondo de sus lecturas, de su escritura, de sus concepción artística, pero tampoco. Así pues, no recomiendo estos diarios. Siempre cabe pensar que, al tratarse de una selección (este voluminoso libro sólo recoge una veinteava parte de los Diarios del escritor estadounidense), puede haber otras cosas que justifiquen la celebridad del libro.

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Diarios de Kafka


En 1982 se publican en Alemania las Obras Completas de
Kafka, en la que se considera la edición crítica y canónica, la fijación y ordenación definitiva de todos los textos de escritor checo. Círculo de Lectores-Galaxia Gutemberg, a partir de ahí, ha editado desde el 2000, en cuatro volúmenes, la primera edición íntegra en castellano (I: novelas, II: diarios, III: narraciones, IV: cartas).

La edición del Círculo es extraordinaria (fiables traductores, largas introducciones, notas, índices) y cuidadísima la materialidad (papel, tipografía, cinta, estuche…). Irresistible.

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Hablar de libros

Lo que más me gusta de los libros, después de leerlos, es hablar de ellos, pero sólo después. Quiero decir que si tengo que elegir entre leer o hablar de libros, escojo leer. Y no digamos ya entre leer o hablar de cosas que me interesan menos que los libros, que son casi todas.

Alterno lectura-ocio con lectura-estudio, ambas de calidad, la primera como un respiro de la segunda, que es la que me interesa. La lectura-estudio es un esfuerzo/placer para aprender o para escribir sobre el libro o el autor.

Aún no tengo claro respecto a los libros si, más que todo esto, lo que me gustaría realmente es escribirlos. No son cosas excluyentes. Considero la escritura algo mucho más serio y comprometido que la lectura, de una responsabilidad por hacerlo bien que, al menos hasta ahora, me atenaza.

Hacer crítica es más peliagudo que leer pero también menos que crear escribiendo. Se supone que el que analiza textos debe tener cosas que decir, razones, no simples “me gusta” o “está bien”. Leer es sólo para ti, y, por ejemplo, no has de avergonzarte ante ti mismo de que te guste algo que no es bueno.