De noche, bajo el puente de piedra. Perutz

Jakob Meisl, estudiante de medicina, cuenta estas historias, quince relatos relacionados entre sí.  Varios personajes judíos en la Praga del XVI, el emperador Rodolfo II, el rico Mordejai, su bella esposa Esther y el rabino Loew entre ellos. Parece ser el libro más célebre del escritor checo, famoso por algunas de sus novelas históricas. Mezcla lo real y lo fantástico, hay ironía y varios oblicuos acercamientos a un mismo hecho. Un libro de calidad, aunque a mi se me ha hecho pesado.

Cuentos breves y extraordinarios (selección Borges-Bioy)

Uno de los frutos de la colaboración literaria entre Borges y Bioy Casares fue la elaboración de antologías: poetas argentinos, los sueños, relatos policiacos, fantásticos, etc.

Con Borges detrás abundan Tigres, laberintos, espejos y sueños. Incluso sueños dentro de sueños. Las fuentes son Oriente, lengua inglesa y escritores argentinos, básicamente.

Aquí están Ciceron, Búber, Baroja, Silvina Ocampo, Laotsé, O’Henry, Kafka, Alfonso Reyes, Machen, Denevi, Burton, Cocteau, Swedenborg y multitud de escritores árabes, indios y chinos. Y, naturalmente, Las mil y una noches, Chesterton, Gibbon, Stevenson y Wilde.

Ojo, el tamaño de las piezas invita al peligro del atracón. Premian la sorpresa, la imaginación y la claridad narrativa, cualidades de una historia bien contada.

Lo esencial de lo narrativo está, nos atrevemos a pensar, en estas piezas; lo demás es episodio ilustrativo, análisis psicológico, feliz o inoportuno adorno verbal.

Me anoto para investigar algún día estos libros:

Henry Michaux, Un Barbare en Asie
Samuel Butler, Note-books
Logan Pearsall Smith, Trivia
Paul Valéry, Histoires Brisées
Tallement des Réaux, Historiettes

Me han gustado mucho por ejemplo estos dos: El indiferente (Baroja) y El cielo ganado (Cristián Taboada).

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Wilcock. La sinagoga de los iconoclastas

La sinagoga de los iconoclastas es una atípica ficción que no deja indiferente. 36 personajes imaginarios, a cual más absurdo y surrealista. Retratos de utopistas, inventores y lunáticos. Un arriesgado paseo por los límites entre la genialidad y la demencia. A veces parece un libro humorístico y otras uno de terror. En todo caso, siempre, es bastante original. Una curiosidad. Lectura nada imprescindible.

Wilcock es un poeta argentino de la generación del 40, neorromántico y surrealista, que frecuentaba a Borges y a Bioy. Me ha recordado al Bolaño más delirante y al Vila-Matas más imaginativo. Pero en peor.

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