Simenon, Casona y Kratochvil

Carta a mi juez. Novela entretenida, de las más famosas del escritor belga dentro de las que no protagoniza Maigret. La confesión detallada de una historia algo morbosa de celos y asesinato.

La barca sin pescador es otra de las obras de teatro más conocidas de Casona. Cruza dos historias, hay un pacto con el demonio y tiene un fondo amable como casi todas sus cosas. No está mal. Hay ingenio y fantasía, simbolismo y carga poética. Carece de la fuerza de los grandes dramaturgos pero siempre es agradable.

Buenas noches, dulces sueños, es una novela de poco interés de Kratochvil que acaba de publicar Impedimenta. La historia que cuenta es bastante surrealista y desconcertante. No he llegado a entender bien lo que pretende y es difícil incluso resumir el argumento. Ni se molesten con ella.

Haikus e Hijos de la ira

Tres excursiones poéticas de agosto

Un viejo estanque (La Veleta, 2013). Leo un poco mas rápido de la cuenta esta antología de haikus españoles editada en mi ciudad. Unos 150 autores,  3-4 piezas por cabeza. Poesía de la sensación, la llaman. Eminentemente descriptiva. Sonoridad rítmica. Armonía. Sorpresa en el tercer verso. El título rinde homenaje a la figura de Bashoo.  Muchos sacados de El rincón del haiku. Irregular.

Había leído justo antes una colección de haikus de Benedetti, que me gustaron más. Más aforístico e ingenioso. Materialista y amable.

Hijos de la ira, de Dámaso Alonso, ha podido conmigo. Sentido de la vida, angustia, insomnio, injusticia, difuntos, la madre, Dios. Oscuro y pesado. Poemas largos y sin rima. “La vida es monstruosa porque es inexplicable” dice el autor que confiesa “total desilusión de ser hombre” cuando escribe este libro.

Tres poetas andaluces activos: Cabanillas, Feu y García-Máiquez

Tres libros de poesía. Palabras de demora del granadino José Julio Cabanillas, Feu de Erratas de Abel Feu, onubense, y Ardua mediocritas, la segunda colección de versos de Enrique García-Máiquez. Los tres están bien. El primero es un libro íntimo y personal con recuerdos, balances y un tono sensible, clásico y elegante. En el segundo también pesa lo autobiográfico (infancia, primer amor, la madre, el colegio, lo que se experimenta con la derrota) y el tono de confidencia se percibe aún con más fuerza. El tercero es más variado y festivo: gente que le interesa, momentos, la propia biografía (la madre, el amor). Buen muestrario del ingenio y fertilidad ya conocidos en el autor.

A este tipo de libros, en los que soy poco experto, me acerco siempre con un cierto pudor, con la sensación de traspasar una puerta de intimidad que no se percibe en otro tipo de obras. Me parecen textos muy personales que, por una razón que ellos conocen, quieren compartir con cualquiera que compre los tomitos.