Poesía y teología

A comienzos de este año, conocí la dicha de donar la mitad de mi biblioteca. Me deshice de los libros apagados por una única lectura. Novelas, ensayos. En el banco de hielo fundido de la biblioteca aparecieron, las flores resistentes, casi todas de dos géneros, poesía, teología.

Christian Bobin
Autorretrato con radiador (1997)

Cinco poetas

Unas impresiones que anoté de cinco poetas españoles de principios del XX

Cernuda
Incomprensible. Todos hablan de su sinceridad y autenticidad. Como si esos conceptos desligados de la verdad y el sentido, tuvieran algún mérito. Atormentado. Típico artista que lo pasa mal, mundo como amenaza.

Juan Ramón
Neologismos. Rima libre. Un poco exaltado. Fuerza. Original.

Machado, Manuel
Sencillez. La mujer, el amor, el flamenco, Andalucía.

Salinas (en la foto)
Exquisito, profundo, dice cosas. Se repite mucho.

Hernández, Miguel
Fuerza, sinceridad. Toros.

Miguel D’Ors

No leo poesía. Mi formación poética es casi escolar, si exceptuamos que he leído Las elegías de Duino, La divina comedia, El cementerio marino, La tierra baldía y una docena de libros más que recuerdo como cólicos nefríticos. Me gusta Miguel D’Ors, a quien además conozco, vive en Granada y tengo simpatía. Un poema suyo:

INSISTO

Mi vida: tantos días
que no estuve en El Cuzco
ni en Siena ni en Grenoble,
tantos aviones rubricando el cielo
en los que yo no iba, tantas voces
cuyo calor jamás
tocó mi corazón.
Sólo el tiempo, vacío,
sólo el tiempo, esta estepa
desesperada, sólo
ver los martes, los miércoles, los jueves,
ver cómo se suceden, implacables,
los tubos de Colgate.

De “Es cielo y es azul”