Abad Faciolince. El olvido que seremos

Héctor Abad Gómez, asesinado en Medellín en 1987 por paramilitares, fue un médico higienista y activo e incómodo político, que defendía en su país los derechos humanos. “Cristiano en religión, marxista en economía y liberal en política”, fue ante todo un padre cariñoso y un hombre honesto. Lo mataron con 65 años, y en el bolsillo de su pantalón llevaba un soneto de Borges, Epitafio, quizás apócrifo, y cuyo primer verso reza: Ya somos el olvido que seremos…

Veinte años después de su muerte, el hijo escritor (Medellín, 1958) rinde un emotivo homenaje a la memorial padre, la persona más importante e influyente de su vida. Estas páginas, que no forman un libro rencoroso ni pretenden hacer entender lo irracional, son un intento de mitigar el dolor con la escritura.

Mal catalogado como “novela”, el libro es un testimonio lleno de rabia y al mismo tiempo de cariño. Muy madurado durante años, el relato es duro y emocionante, sin truculencias pero realista a la hora de retratar un clima de violencia muy generalizado. Al poco de ser publicado por Seix Barral en 2006, se convirtió en un éxito de ventas. Alfagüara lo reedita ahora añadiendo un código QR que da acceso al documental Carta a una sombra, basado en el libro.

Vidas para leerlas. Cabrera Infante

Recopilación de artículos-necrológicas-escritos varios del juguetón escritor cubano. Pirotecnia verbal y juegos de palabras (desde el mismo título plutarquiano), brillante.

Escritores cubanos (muchos homosexuales), la mayoría de segunda salvo Lezama y Carpentier; redacciones de periódicos y revistas cubanos; el arte y el poder.

Se centra en lo que ha vivido él con esos autores (a veces poco interesante para otros) pero resume también sus vidas y da noticia de sus mejores libros.

Habla además de escritores españoles exiliados en Cuba y de otros amigos no escritores.

Me he propuesto leer algo de Virgilio Piñera, de Calvert Casey, de Lino Novas y de Lydia Cabrera. Reinaldo Arenas me atrae menos.

Prólogos de la Biblioteca de Babel. Borges

Este tercer libro de prólogos de Borges es tan bueno como los otros que he leído. Comentarios a treinta obras de literatura fantástica seleccionadas por él que completaron una célebre colección con bellas portadas. Hay autores que repiten de las otras dos colecciones. A mi no me interesan particularmente los libros de ese tipo de fantasía pero si, y mucho más, lo que dice Borges de ellos. Imprescindible para borgianos.