Nadal, Federer, Walter Benjamin y C. S. Lewis

Desembalo mi biblioteca, de Walter Benjamin (filósofo, historiador, crítico de arte, crítico literario y traductor) reúne textos escritos antes de 1933 y giran en torno a su gran pasión, los libros. Quince cambios de dirección en cinco años es un curriculum que da para hablar de embalar y desembalar libros. Los otros artículos son sobre libros de locos, libros infantiles, «novelas de criadas» (folletines), textos sobre los jeroglíficos, la pirámide de Navidad y los juguetes rusos. BIEN

Antonio Arenas y Rafael Plaza han escrito un entretenido libro sobre Nadal y Federer. El eje cronológico es un año normal del circuito con su alternancia de Master 1000 y Gran Slam. Se centra en 2017 pero van repasando la historia de ambos en cada torneo. Se muestran muchas cosas de sus respectivas personalidades y de la buena relación que mantienen fuera de la pista. BIEN

Si Dios no escuchase, Cartas a Malcolm, es un libro póstumo de C. S. Lewis sobre la eficacia de la oración. ¿Tiene sentido que pidamos cosas? ¿no ocurre siempre, de todas formas, la Voluntad de Dios? ¿no es mejor simplemente adorar? Es un libro que me ha dejado una impresión algo confusa en cuanto a sus conclusiones. Tengo que volver sobre él. BIEN

Böll. Opiniones de un payaso

En el centenario del nacimiento del escritor alemán (1917-1985), Nobel en 1972, se reedita la más popular de sus novelas, quizás la más importante, publicada en 1963.

Hans Schnier, payaso profesional de veintiocho años, atraviesa una crisis importante: Marie le ha abandonado por otro y sus perspectivas profesionales están en prematura decadencia. Después de una actuación, regresa a su piso en Bonn y telefonea a varias personas para pedirles dinero. Al hilo de estas conversaciones vamos sabiendo cosas de su vida y sus opiniones sobre la realidad del país.

Böll, católico, ejerció de intelectual comprometido con su tiempo, crítico contra el abuso de poder y la injusticia que surgían en la sociedad alemana, fuera en la dura posguerra o en la posterior prosperidad consumista. Con sarcasmo e ironía, empleó su talento en señalar las contradicciones de una sociedad olvidadiza de su pasado inmediato. El libro ajusta cuentas al establishment, a los dos grandes partidos que gobiernan Alemania, al catolicismo, al funcionamiento social en general y al capitalismo en particular. Se lleva a cabo una mirada crítica a una Alemania marcada por las heridas causadas por la guerra, que se mostraba hipócritamente arrepentida del nazismo. Denuncia la toma de posiciones de los demócratas cristianos para conservar una importante parcela del poder político, que implicaba la perversión de las doctrinas cristianas en favor de unos intereses poco espirituales. Continuar leyendo “Böll. Opiniones de un payaso”

Lenz. El desertor

El manuscrito de esta segunda novela de Lenz, que data de 1951, no llega a publicarse hasta el año pasado, dos después de la muerte del prolífico y sólido autor alemán. No fue oportuno en ese momento (“por razones patrióticas”) sacar a la luz la historia de un soldado de la Wehrmacht que se pasa al Ejército Rojo soviético en el último verano de la Segunda Guerra Mundial. El asistente Proska se incorpora al frente oriental. El calor, el aburrimiento, sus amores con la polaca partisana Wanda y las conversaciones con el filosófico Wolfgang (el bien, el mal, la libertad, el sinsentido de la guerra) estimulan su conciencia y decide pasarse al enemigo. El clima diario de la unidad alemana anticipa el asfixiante Corazón en las tinieblas conradiano.

La carga simbólica de las peripecias de varios militares muestra la rica ambición creadora de un joven escritor, pero castiga al mismo tiempo, por su oscuridad, el nivel de interés que un lector común puede llegar a tener por Proska y los que están con él.

Están lejos aún los años de sus mejores novelas (Lección de alemán, Campo de maniobras, etc), escritas cuando llega a poseer el dominio de los originales puntos de vista elegidos y controla los ritmos del relato de forma maestra. No es cierto, como se dice en la publicidad que acompaña a la edición, que El desertor esté a la altura de ellas, pero es un relato -un duro y triste alegato antibelicista- que se deja leer y demuestra que es un autor interesante desde sus inicios.