Entrevistas de Charbonnier a Borges

En 1967 se publicaron las seis entrevistas que Georges Charbonnier hizo a Borges para la televisión francesa. En ellas le pregunta por sus libros, en particular por los publicados en francés hasta ese momento, y por el quehacer del escritor. Entran en más profundidades de lo esperable para un programa de TV con lo que el conjunto resulta aprovechable. A Borges se le ve a gusto y no escatima piropos a todo lo francés, muy presente en su formación literaria.

La escritura como un juego: “Un poco como el caso del jugador de ajedrez. Hay un problema, una diversión y un gozo”; la importancia de reaccionar ante la belleza, sin necesidad de razonarla;

El asunto del realismo:

El escritor propone símbolos. En cuanto al sentido de estos símbolos, o a la moraleja que pueda sacarse, esto es asunto de la crítica, de los lectores, y no la suya. El escritor escribe su historia; escribe con fidelidad. Quiero decir que es fiel a su sueño, y no a la manera de un historiador o un periodista. Es fiel de otra manera. La historia escrita debe seguir su camino tranquilamente.

La traducción de las intervenciones de Charbonnier no es muy buena.

No es el mejor libro de entrevistas a Borges ni contiene sus mejores comentarios sobre literatura, pero se lee con gusto.

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El Umbral más interesante

UMBRALYa nos había mostrado su vasto conocimiento de la literatura española en su Diccionario de literatura y en Las palabras de la tribu, y ahora amplía la mirada. En ¿Y cómo eran las ligas de Madame Bovary? Se recogen casi unas cuarenta semblanzas de protagonistas de la cultura europea, mayoritariamente escritores. En francés (Stendhal, Flaubert, Gide, Proust, Simenon; Baudelaire, Verlaine, Breton, Apollinaire, Cocteau; Voltaire, Sartre, Lefèbvre), en castellano (Cervantes, Clarín, Sawa, JRJ, Miró, D’Ors, Pla, Cunqueiro, Cela, Hierro), en inglés (Wilde, Kipling, Joyce, Woolf, Pound, Greene) o en otras lenguas (Kierkegaard, D’Amicis, Rilke, Saramago). Y algunos pintores (Van Gogh, Magritte, Dalí).

Tantas cosas. Buen olfato, gracia para decir y mirada de lector agudísimo. Y la continua sorpresa del estilo. Por ejemplo, la adjetivación a base de sustantivos (el optimismo “epocal”, un mundo glorioso y “funeral”, etc).

El tipo de cosas que dice, por ejemplo, del Ulises:

No hay que escribir grandes libros porque es como levantar catedrales góticas, que terminan en las postales. El gran libro produce rechazo por exceso de significación. Todo gran libro se convierte en pedagógico, pasa a ser rehén de los educadores y los ministros, quienes piensan que de ese tomazo hay que sacar algún provecho moral o cívico (no creen en la mera literatura ni les gusta).

Umbral. Las palabras de la tribu

UMBRAL_Palabras_tribuMe ha parecido un libro inspiradísimo y lleno de datos y opiniones útiles. No merece la pena anotar las muchísimas cosas que he marcado, lo devuelvo a la BP y me lo compro.

Son unas memorias literarias, una visión subjetiva de las letras castellanas del S. XX, de Darío a Cela.

Cela y Ruano me infundieron una fe fanática en la literatura como forma de vida, no sólo como hobby. Vivían en escritores las 24 horas del día. Lo que no es literatura es marujeo social. ¿De qué hablan quienes no son escritores? Creo que no tengo un solo amigo que no sea escritor. Es la única especie humana que me interesa.

El 98, el 27, el socialrealismo. Muy pocos hispanoamericanos. Una selección muy personal de quien sí y quien no.  Da la impresión de que Umbral lo ha leído y pensado todo y tendré que esforzarme mucho para no hacer mías directamente muchas opiniones de autores que no he leído o he leído poco.

En fin, que lo lean. Y sin esperar a conocer el asunto de primera mano, porque se necesita media vida para leer a todos los escritores de los que habla.