2 de mayo según Pérez-Reverte

A FAVOR
– Recreación rigurosa de tiempos, lugares y personajes. Da la impresión de que, como siempre, Pérez-Reverte ha trabajado mucho el libro.
– La magnífica presentación de Alfagüara, que tira la casa por al ventana con su escritor-estrella: pasta dura, sobrecubierta plastificada y plano de época de Madrid.
– A Pérez-Reverte se le ve en su salsa entre militares machotes y manolas de armas tomar. Mucho casticismo, chulerías y tacos en las réplicas y diálogos.
– Evita caer en maniqueísmos: sobresale la arrogancia franchute pero se recogen también cosas buenas, brillan la casta y el patriotismo españoles pero quedan claras limitaciones y cobardías.

ALGUNOS PEROS
– Se hace un poco pesada la relación de cientos de personajes, con nombre, dos apellidos y edad.
– Supongo que al que sea de Madrid y conozca todas las calles que se mencionan, disfrutará más con tanto callejero.

EN CONJUNTO
– Entretenida.
– Agridulce: “el día que parecimos una nación…fue un espejismo”.

Ladrona de libros

Decepción con La ladrona de libros.

Aguanto 100 páginas como un campeón y desde ahí, hasta el final, en diagonal. Quizás no estaba bien predispuesto: ya he comentado, al hablar de algún otro libro, que me coge cansado el asunto nazis-judíos-niños, etc. Esta vez, además, me ha fastidiado la forma de narrar, no porque narre La Muerte (cosas más raras he visto) ni por las informaciones que se insertan a modo de anuncios, sino por el tono, por la forma de avanzar la historia, las repeticiones, las cosas en que se fija el narrador, cómo las cuenta. En este caso, puedo haber rechazado este libro más con el estómago que con la cabeza, pero ya no resisto leer casi nada que no me guste.

De perros y holocaustos

El hombre perro
Yoram Kaniuk
Libros del Asteroide. Barcelona, 2007

Adam Klein es un judío muy preparado e inteligente, estudiante de filosofía, que se hizo popular en los años treinta en Alemania como payaso. Cae en gracia al comandante del campo de concentración donde es internado y divierte a las filas de judíos que están a punto de ser gaseados. A la salida del campo enloqueció. Ahora está alojado en un moderno hospital psiquiátrico en medio del desierto en Israel. Allí es el rey. Con su fuerte personalidad, proféticas visiones, lúcidas interpretaciones del pasado y arrebatos de genialidad, tiene a sus pies a médicos, enfermeras y pacientes.

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