Jesús Montiel. Sucederá la flor

Me he topado con Jesús Montiel. Profesor universitario en Granada, traductor de Bobin, escritor de brevedades y publicado en Pre-Textos. Demasiados atractivos como para no leerlo. Sucederá la flor, sobre la enfermedad de su hijo, está muy bien. La muerte, el dolor, el tiempo, el matrimonio, la pobreza inherente al materialismo, el valor de la contemplación, reivindicación de la sonrisa y la amabilidad, Dios presente. Cosas parecidas en Notas a pie de instante, también de 2018. Prosa fragmentaria y reflexión moral. La sombra de Jiménez Lozano, D’Ors (Miguel) y el mencionado Bobin. Recuerdos personales, breves prosas y aforismos. Árboles, pájaros, poemas, hijos, sonrisas, enfermos. Memoria del pájaro, poemas de 2016 me ha interesado menos. Piezas sin rima en las que están muy presentes el amor y la familia.

BIEN (CASI NOTABLE)

Artículos de Azorín sobre libros

Interesante recopilación de 50 artículos agrupados en cuatro bloques: edición y difusión del libro, mundo de las bibliotecas, librerías de viejo y ferias del libro y, cuarto, la lectura. Tienen encanto. El costumbrismo madrileño dice poco al que no es de allí y el aire algo enfático de algunas recomendaciones y juicios resulta un poco antiguo, pero indudablemente era un buen conocedor del mundo del libro y tiene opiniones valiosas. Ya les puse sus recomendaciones de lecturas. Me quedo sobre todo con su análisis de la lectura en la madurez: pocos libros y autores, relecturas sobre todo, desaparece ansia de extensión (lo horizontal) y se quiere profundizar (lo vertical). “El joven lo lee todo y de todo aprovecha poco. El anciano lee poco y de lo poco le aprovecha todo”.

También hay cosas un poco asombrosas, como su recomendación de no tomar notas de los libros. Inexplicable la ausencia de pie de foto en las numerosas reproducciones que lo requerían, por lo demás en blanco y negro y de baja calidad.

Fred Vargas. Cuando sale la reclusa

La última de Fred Vargas está muy bien, como todas, pero no me parece la mejor.

Tenemos a Adamsberg más brumoso que nunca, pletórico de «protopensamientos» que le emborronan la mente. Esto siembra la desconfianza en su brigada, a pesar de sus múltiples aciertos anteriores, pero permite a la autora algunas carambolas que le van encajando la trama. El recurso me ha parecido menos justificado que en otras novelas.

Es un caso turbio y feo de violaciones y venganzas. Quizás el más oscuro al que se entregado hasta ahora nuestro inefable comisario, más errático y menos cartesiano que nunca. Las reclusas son arañas pero también mujeres encerradas en vida. Algo barroco. Se une el breve caso inicial, el asunto del voyeur en el piso de Froissy y la lucha sorda de Adamsberg con Danglard.

De lo mejor, como otras veces, la relación con cada uno de los miembros del ecosistema policial del XIIIe arrondissement.