El legado del Rey Tsongor

Descarté este libro cuando supe de él, no me llamó la atención. Luego leí El sol de los Scorta, que me gustó sin entusiasmarme. Saga familiar, breve, intensa, que me fue interesando de más a menos. De todos modos me replanteé mi descarte anterior y, como lo tenía a mano, me zambullí en el Tsongor. Lo mismo. Fulgurante comienzo, mediana intensidad en el desarrollo, algo apresurado y con poca chicha el final.

De todos modos hay que tener en cuenta al dramaturgo-novelista francés. Del teatro deben venirle los diálogos, la brevedad y el tono épico-mítico-homérico-trágico de sus libros. Amores tremendos, muertes, batallas. Es un poco triste.

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Acido sulfúrico

Amelie Nothomb me parece una escritora interesante. No sólo porque escriba en francés, sus libros sean cortos y en España la publique Anagrama, tres cosas que a mi me atraen, sino también porque es original, directa, provocadora, sorprendente y nueva en cada libro. No la sigo de manera exhaustiva, pero sí a media distancia. De lo que he leído de ella lo que más me ha gustado es sin duda Estupor y temblores, aclamada en el mundo francófono y en España, una aguda parábola sobre lo asfixiante que puede llegar a ser el mundo laboral.

En Arguments he leído esta completa entrada sobre su última novela, un libro que hace pensar sobre la bazofia de los reality shows.

Vinieron como golondrinas

Tenía buenas recomendaciones y me ha defraudado un poco Vinieron como golondrinas, de William Maxwell, editor-escritor norteamericano fallecido.

Una novela breve sobre padres e hijos, sobre la madre sobre todo. Tres capítulos, tres puntos de vista, el del hermano menor, el del mayor y el del padre. En el centro Bess, la madre. Dolor y separación sin consideraciones lacrimógnas. Estética realista muy norteamericana pero lejos de la fuerza de los grandes. Prosa transparente, detallosa, sin llamar la tención sobre sí misma. Ficción minimalista y doméstica, muy en la tradición USA.

En fin, que no está mal, pero tampoco es para leer a toda costa.

En esta línea de padres muertos, relación entre hermanos, etc, lean mejor A orillas del lago, de Mary Lawson. Uno más de la cadena de aciertos casi continuos que tiene Salamandra. Esta sí es una buena historia.