Come Dio comanda

Me ha gustado bastante la novela ganadora del Strega’07. Como Dios manda. De Niccolò Ammaniti (Roma, 1966).

Lo mejor, la relación padre-hijo. El padre es un perdedor abandonado por su mujer, alcohólico, en busca siempre de sexo ocasional, con esvásticas en su cuarto, camorrista. Quiere dar un golpe con sus amigos, otros perdedores, uno de ellos medio tarado. Hay una violación y un asesinato de por medio.

Todo muy vivo, cinematográfico. Violencia, cutrez y sexo. Y, en medio de todo eso, solidaridad, compasión, cierta dignidad, búsqueda de respeto, ternura, camaradería. La cosa acaba bastante mal.

Hacía tiempo que no me bebía una novela en pocas horas. A pesar de todo, en conjunto me parece poco recomendable (en general).

Veo que ha publicado otras dos cosas en España: Te llevaré conmigo y No tengo miedo. Igual me animo.

K. A. Porter

Katherine Anne Porter es una escritora sureña norteamericana (1890-1980) que escribió sólo cuentos. Tres colecciones. Ganó con el conjunto en National Book Award y el Pulitzer en 1965. Por primera vez se edita la colección completa (más algunos inéditos) en castellano. Como no, en Lumen, que tiene buena vista para estas cosas (Flannery O’Connor, Hemingway, etc). Para mi es una combinación irresistible: relatos + USA + completos + buena edición…Si además es una escritora de prestigio entre escritores y la recomienda vivamente mi admirado Manuel Rodríguez Rivero,…

Leo la primera colección (Judas en flor) y me planto. No está mal, pero no me ha enganchado. Tienen el gusto por la violencia de Faulkner y O’Connor pero más suavizado. Problemas matrimoniales, aburrimiento, discusiones, celos, abandonos, amantes. Su visión de la vida no es precisamente estimulante aunque no la calificaría de pesimista. Hay algún cuento raro, técnicamente difícil, que me ha recordado el estilo de Onetti.

Una lectura de calidad aunque no imprescindible.

Bosch de nuevo

Ultima aventura publicada del detective Harry Bosch

Valentía: “O entran todos o no entra nadie”, no le importa meterse en un avispero a la hora de buscar sospechosos, salpique a quien salpique.
Intuición: investigación avanza a base de olfato y raza, de ver lo que otros no ven.
Misión: vengar a los muertos.
Dedicación: mientras se resuelve, en su vida sólo existe el caso.
Dureza: directo en los interrogatorios, sin piedad con los que le buscan las cosquillas.
Compañerismo: una delicia volver a verlo con Kiz Rider y –de refilón- con Edgar.
Perfeccionismo: altamente competente.