Gavalda

Anna Gavalda
Quisiera que alguien me esperara en algún lugar

Debut literario de esta parisina de 38 años. Este conjunto de relatos vendío más de un millón de ejemplares en Francia y se ha traducido a treinta y cinco idiomas. Después vinieron dos novelas, también de éxito. La amaba (en España, Seix Barral, 2003) y Juntos, nada más (Seix Barral, 2004). Acaba de publicar su tercera novela.

Me ha gustado el lenguaje, fresco y vivo. Tan pegado al terreno (frases hechas, argot, marcas, canciones, etc) que no creo que se entienda dentro de treinta años. Incluso ya ahora, fuera de Francia, algunas cosas chirrían en castellano, salvo que se conozca muy bien en francés y se intuya de dónde ha podido venir determinada traducción (buena, casi siempre). Mucho diálogo, todo muy cinematográfico, lo que quizás denota escasa ambición literaria, una fe sólo moderada en las palabras.

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Los coleccionistas, de Baldacci

Segunda aventura del Club Camel, compuesto por:

Oliver Stone, ex triple 6 (exterminador de la CIA)
Caleb Shaw, bibliotecario
Reuben Rhodes, Vietnam, ex-DIA
Milton Farb, ex-niño prodigio, informático

Son cuatro vejetes de apariencia anodina e inofensiva que detectan conspiraciones y las combaten. El ambiente de Washington y el tema es siempre currupción política, agencias de inteligencia, etc. La cosa va esta vez de una red de venta a extranjeros de secretos americanos.

Annabelle Conroy, estafadora, se cruza accidentalmente con el grupo y se les une, después de llevar a cabo un golpe espectacular. Es del tipo de mujer que es mejor tener como amiga.

Creo que la mejor novela de Baldacci es La ganadora. Nunca he encontrado lo mismo en las de este autor que he leído después, pero todas tienen un tono medio más que aceptable. Son libros entretenidos y dignos, que no se te caen de las manos.

Del último párrafo del libro se deduce que volveremos a encontrarnos con estos personajes.

ElDorado

Gaudé reflexiona sobre el fenómeno de la inmigración. Una novela pegada a su tiempo y oportuna. Es claramente más floja que El sol de los Scorta y que El legado del rey Tsongor. Gaudé se ha cansado del tono épico y lleno de sugerencias de sus dos anteriores libros y pasa a poner los pies en el suelo con un estilo directo y plano para tratar un tema de todos los telediarios. El libro se deja leer aunque en ningún momento atrapa. Hay cosas positivas (amistad, solidaridad) y crudeza en los planteamientos. Dos historias entrecruzadas unidas al final un poco por los pelos.

Con los tres libros de Gaudé que he leído he pensado lo mismo: es un escritor interesante pero se queda a mitad de camino, no termina el golpe. Si, a pesar de todo, sienten curiosidad, decídanse por la historia de los Scorta (premio Goncourt 2004).