Connelly. La habitación en llamas

Con pocas ganas, por entretenerme un poco, por lealtad, el último caso publicado del Detective Hieronymus Bosch, de la Unidad de Casos Abiertos del Departamento de Policía de Los Ángeles.

Cinismo, “todo el mundo cuenta o nadie cuenta”, mantener el impulso en una investigación, escuchar la escena, la sensación fantasmagórica (especie de presencia de aquellos que habían sido asesinados).

Connelly nos hadado muchos buenos momentos con Bosch, pero ya es hora de que su plan de jubilación postergada se convierta en definitivo.

Beau Geste de P. C. Wren

Esto se está convirtiendo en una pequeña maldición, y voy a terminar no releyendo libros que me gustaron mucho hace años. Ahora me apetecía leer las dos continuaciones que no había leído de Beau Geste y releo antes,  lógicamente, la primera de la serie. No sólo no pienso seguir con las demás, sino que me ha costado terminar ésta. El comienzo es muy bueno, todo el asunto de qué paso en el fuerte africano y la desaparición de la joya. Desde ahí hasta la aclaración del enigma se hace muy largo. Cada vez estoy menos para novelas. Van a terminar teniendo razón Léautaud y Pla. Y me fastidia.

Las señoras. Jiménez Lozano

Las protagonistas de esta novela son dos señoras de 79 y 82 años, hermanas solteras, cultas y leídas. Hay un concurso televisivo y una pupila que vive con ellas, que hace la tesis y tiene algo que ver con las drogas. El resto de personajes son la asistenta, el canónigo, un doctor y el comisario. Lo mejor del libro son Constancia y Clemencia, contundentes, independientes y de marcada personalidad. Junto a eso, el excelente castellano de siempre del autor, al que siempre agradecemos, además, su brevedad.