Reseñas de Luis Alberto de Cuenca

Todos los escritores son grandes lectores. Algunos, además, son buenos críticos. Por motivos obvios, tienen especial capacidad para analizar y discernir y, gustos aparte, detectan con facilidad lo que vale la pena y lo que no. Un ejemplo es el trabajo reseñístico de de Cuenca (Madrid, 1950) desde hace más de cuatro décadas, que luego va ordenando y recogiendo en estupendos libros como este. Antes fueron Álbum de lecturas (1996) y Libros contra el aburrimiento (2011).

Son dos centenares de piezas agrupadas en diez capítulos cronológicos o temáticos: Oriente, mitología, mundo clásico; del Renacimiento a nuestros contemporáneos; cine, cómics y asuntos varios. Al final se incluye un útil índice de nombres propios (de obras y autores).

El académico y poeta disfruta con frecuencia describiendo la historia textual de una obra y casi siempre nos sitúa el libro y el autor y resume el argumento. Es didáctico y apasionado y posee un amplísimo espectro de intereses. A veces es categórico y otras levemente pedante, aunque sin desdeñar cuando los necesita términos coloquiales. Nos contagia un entusiasmo casi incansable.

El valor de muchos libros comentados es evidente pero con otras de sus elecciones nos brinda verdaderos descubrimientos. Y aún vale la pena leer sobre los primeros porque explica por qué son valiosos. La naturaleza de los artículos obliga a la brevedad y a la claridad y el autor prescinde de todo tono erudito para llegar a muchos. Se habla de lo culto y de lo popular, de la poesía y de las aventuras, de la novela de género y de las sagas islandesas. El punto común es la amenidad y festejar el gozo de leer.

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Cristóbal Serra. Biblioteca parva y Diario de signos

Por fin encontré Diario de signos, un libro de Cristóbal Serra que llevaba tiempo buscando, muy recomendado por Llop y otros. Y venía con regalo, porque está incluido en un tomo con todos los libros hasta 1996. Así que he podido leer también algunos de ellos: Péndulo y otros papeles, Con un solo ojo y Biblioteca parva. Serra es un raro exquisito y selecto, con un estilo algo atrancado y de rico vocabulario. Lugares, personas, libros, animales. Religioso, traductor, escritor de brevedades, admirador de los asnos y del taoísmo.

Les dejaré las notas que he tomado, pues es difícil contar su estilo y su contenido. Merece la pena, aunque no tanto como me esperaba.

Les adelanto algunos de sus libros favoritos, comentados en Biblioteca parva, el que más me ha gustado de los cuatro:

Parábolas y ficciones de Chuangsé.
Fábulas de La Fontaine.
Pensamientos y retratos de Vauvenarges.
Política de Dios de Quevedo.
Meditaciones de Max Jacob.
Las encantadas de Melville.
Viajes reales y quiméricos de Michaux.
El matrimonio del cielo y del infierno de Blake.
Diarios de Bloy.
Diario íntimo de Joubert.
Las veladas de San Petersburgo de Maistre.
Visiones de Emmerich.
Flores del mal y Diarios de Baudelaire.
Teatro y Meditaciones de Maeterlinck.
Libros jasídicos.

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Puertas de fuego. Las Termópilas según Pressfield

He releído la mejor novela que conozco sobre las Termópilas, la de Pressfield. Los detalles históricos y el marco se pueden completar con el estupendo libro de Holland (Fuego persa) y luego darle un poco de color con el cómic de Frank Miller y con la peli de Snyder (inferior al cómic), ambos de nombre 300.

Para quien no sepa nada de los espartanos, se encontrarán con unos tipos como no ha habido otros, ni antes ni después. Y esta es la mejor novela del americano, hasta la fecha. Entraría en cualquier lista absoluta que hiciera de novelas históricas, hablen del periodo que hablen.

El grupo sobre el individuo, la palabra rendición no existe, la guerra como profesión, el honor y el control del miedo. En el desfiladero de las Puertas Calientes se conserva una sencilla piedra sin adornos con unas palabras del poeta Simónides grabadas en ella. Sus versos constituyen quizá el más famoso de los epitafios guerreros:

Ve a decirles a los espartanos, extranjero que pasas por aquí, que, obedientes a sus leyes, aquí yacemos.