Puertas de fuego. Las Termópilas según Pressfield

He releído la mejor novela que conozco sobre las Termópilas, la de Pressfield. Los detalles históricos y el marco se pueden completar con el estupendo libro de Holland (Fuego persa) y luego darle un poco de color con el cómic de Frank Miller y con la peli de Snyder (inferior al cómic), ambos de nombre 300.

Para quien no sepa nada de los espartanos, se encontrarán con unos tipos como no ha habido otros, ni antes ni después. Y esta es la mejor novela del americano, hasta la fecha. Entraría en cualquier lista absoluta que hiciera de novelas históricas, hablen del periodo que hablen.

El grupo sobre el individuo, la palabra rendición no existe, la guerra como profesión, el honor y el control del miedo. En el desfiladero de las Puertas Calientes se conserva una sencilla piedra sin adornos con unas palabras del poeta Simónides grabadas en ella. Sus versos constituyen quizá el más famoso de los epitafios guerreros:

Ve a decirles a los espartanos, extranjero que pasas por aquí, que, obedientes a sus leyes, aquí yacemos.

Fundación I y II. Asimov

Quiero hacer una relectura de los cinco libros de La Fundación, de los que guardo gran recuerdo. Antes, leo por primera vez el uno y el dos (el ciclo total son 7, aparecidos en este orden: 3, 4 y 5; 6 y 7, años más tarde; 1 y 2, años más tarde).

Los dos primeros hablan de Hari Seldon y de los inicios de la psicohistoria y terminan con su muerte, la decadencia del Imperio y el inicio de la Fundación. Están bastante bien, escritos con oficio y gran coherencia interna. Hay sorpresas, tensión y buenos personajes. Un gran narrador.

En este enlace se resume bien el ciclo completo: Robots, Imperio y Fundación.

Cinco horas con Mario. Delibes

Un proyecto del que aún no he hablado aquí, me parece, es que voy releyendo poco a poco mis novelas favoritas de Delibes. Así, por ahora, El camino, Mi idolatrado hijo Sisí, Señora de rojo sobre fondo gris y, ahora, Cinco horas con Mario. Me ha parecido de nuevo un libro extraordinario, demoledor como retrato de época. La voz de Menchu muy conseguida y el largo monólogo muy bien llevado de principio a fin: repeticiones, modismos y dosificación de informaciones. Ella lleva muchos años cayéndome mal y la cosa no ha mejorado. Su agotadora y mezquina cháchara, su falta de miras y sus torpezas resultarían sólo patéticas si al menos no se sintiera orgullosa de ellas. Consigue ensuciar todo lo que toca: la patria, los pobres, los intelectuales, los padres de él y de ella, el legítimo deseo de ascenso social, la religión, la fidelidad matrimonial. Sólo la salva que quiere pedir perdón, algo que ya no puede obtener.

…, con la carrera que me di para contarte lo de Maximino Conde y la hijastra, un argumento de película, fíjate, que toda la ciudad pendiente, total para nada, y sí que era un poco así, lo reconozco, tirando a verde, pero en la novela, al final, haciéndole reaccionar a él en decente, quedaba inclusive aleccionadora.

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