Jesús de Nazaret, de Benedicto XVI

Tengo en mis manos Jesús de Nazaret, de Benedicto XVI, primero de su trilogía sobre el Jesús histórico de los Evangelios. Una cristología apoyada en la exégesis de la Sagrada Escritura. Veo el índice, los autores que cita y algún párrafo suelto y creo que este no será precisamente un libro popular y divulgativo como sus excelentes entrevistas con Messori (Informe sobre la fe) y Seewald (Dios y el mundo), va más en la línea de Introducción al cristianismo, es decir, teología. Acaba de salir hace dos días en nuestro país, sorprendentemente (para mí) en La Esfera de los libros (Imelda Navajo).

Esto dice sobre el libro Enrique Monesterio en su blog.

El angel negro, de Connolly

Charlie Parker sigue su cruzada particular contra el mal y Connolly continua indagando el porqué de tantas cosas que no funcionan entre los hombres. Otra vez hay ángeles y demonios, seres cuya naturaleza aterroriza, psicópatas del dolor que ponen los pelos de punta y bastante muerte. Los orígenes de esta historia se remontan esta vez a la mismísima creación del mundo; pasa por la edad media y llega hasta el S. XX con un cóctel de monjes, anticuarios, nazis, esculturas de huesos y sectas. Todo bastante bien hilvanado y terroríficamente verosímil.

Todo lo que muere, su primera novela, me resultó impactante. Las otras cuatro, incluída esta última, me han gustado pero algo menos. El angel negro es algo menos sangrienta pero más morbosa.

Creo que Connolly, pasa un poco en general en este género de novelas, tiene un problema con los finales. Trabaja una historia de una arquitectura apabullante para luego resolver con un clímax que no suele estar a la altura. También, esta vez, se excede un poco con la parafernalia histórica, en las subtramas sentimentales y descripciones ambientales.

No quiero ni imaginarme como deben ser las pesadillas del escritor irlandés cuando estas son las cosas que se le ocurren despierto.

Siempre he repetido que no es un escritor para todos los estómagos. Y, ojo, es adictivo.

Bierce

Ambrose Bierce es un polígrafo norteamericano de lo más peligroso. Escribió unos Cuentos de soldados y civiles que no han pasado a la historia. Sí lo ha hecho su Diccionario del Diablo, un libro corrosivo en general y desternillante en algunos casos particulares. Como ejemplo, la destructiva (pero muy intuitiva) definición de novela:

Novela,(s) Cuento inflado. Especie de composición que guarda con la literatura la misma relación que el panorama guarda con el arte.

Como es demasiado larga para leer de un tirón, las impresiones producidas por sus partes sucesivas son sucesivamente borradas, como en un panorama. La unidad, la totalidad del efecto, es imposible porque aparte de las escasas páginas que se leen al final, todo lo que queda en la mente es el simple argumento de lo ocurrido antes. La novela realista es al relato fantástico lo que la fotografía es a la pintura. Su principio básico, la verosimilitud, corresponde a la realidad literal de la fotografía, y la ubica dentro del periodismo; mientras que la libertad del relato fantástico no tiene más límites que la imaginación del narrador.

Los tres principios esenciales del arte literario son imaginación, imaginación e imaginación. El arte de escribir novelas, en la medida en que pudo llamarse arte, ha muerto hace mucho en todo el mundo, salvo en Rusia, donde es nuevo. Paz tengan sus cenizas… algunas de las cuales aún se venden mucho.

(1) En inglés, romance, novela de aventuras más o menos fantásticas. por oposición a “novel”, novela realista