Marías, Tu rostro mañana

Estos son los comentarios que fui haciendo a las tres partes de Tu rostro mañana, última novela de Javier Marías. Como explico en la reseña a la tercera parte, recién editada, no creo que sea el mejor acercamiento a este autor.

Hemingway y los toros

La tauromaquia tiene un poderoso atractivo emocional y estético que naturalmente no ha pasado inadvertido a la literatura. La ciencia del toro ha llegado a desarrollar todo un vocabulario propio y las mejores crónicas de corridas están más próximas a la literatura que al periodismo.

Cuanto ocurre en los cuatro años de vida de un toro bravo tiene sentido sólo para que durante los quince minutos que pasa en la plaza se comporte como un animal de lidia: fuerte, noble, valiente, una y otra vez atacando. Su oponente, el torero, es a la vez técnico y artista, necesita el valor porque su conocimiento no impide al cien por cien que arriesgue su vida. Puede hacer su trabajo con verdad, como se llama a dominar al animal sin trucos, sin ventajas, con pureza. Cuando el animal sale a la plaza en edad, peso y fuerzas adecuados, con sus defensas intactas, con su instinto no manipulado, y cuando el torero se entrega inspirado en conjunción de poder y de valor, se produce un milagro de una belleza plástica y una hondura que pocas artes pueden alcanzar.

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La interpretación del asesinato, de Rubenfeld

Creo que es uno de los libros más interesantes de los que se han publicado en España a la vuelta del verano.

Freud sostenía que las patologías psíquicas provenían de traumas arrastrados desde la niñez. El hijo o hija reprime su deseo sexual hacia su madre o padre hasta que, más adelante, tiene la suerte de topar con un psicoanalista que interpreta sus sueños. Suena un poco a broma, pero estas teorías, con mayor o menor porcentaje de aceptación, han sido sin duda influyentes en el siglo pasado. Naturalmente, una simplificación tan fantástica (o fantasiosa) siempre contó con detractores.

La novela es bastante buena. Si se cuenta así “una esposa neurótica proporciona amantes a su marido hasta que intenta eliminarlo; para ello planea con una joven –enamorada de ella y a cuyo padre ha seducido- un complot con tintes sado-masoquistas”, no hay por donde cogerla; pero creo que ese no es el libro. De todas formas, digo esto para que se tengan todos los naipes.

Es más entretenida que las complejas y densas novelas científicas de Volpi (En busca de Klingsor y El fin de la locura) y con más carga de ficción que las de Guedj (La medida del mundo o El teorema del loro). Y mejor, en todos los sentidos, que El Club Dante. Por citar algunas referencias recientes.