Extraordinarias Cartas de Flannery O´Connor

Notas sueltas:

– A mi top ten de epistolarios (tampoco he leído demasiados): Tolkien, Flaubert a Colet, Teresa de Lisieux, Calvino

– Lo termino con pena. Leído espaciadamente, a lo largo de poco más de un año. Denso. Se saborea más en pequeñas dosis: muy pocas no son interesantes.

– Me ha caído fenomenal, esto influye: rigor como escritora, sentido del humor, sentido común, humanidad, serenidad ante la enfermedad, generosidad, valiente, segura, joie de vivre.

– Me lo quedo en mi reducidísima biblioteca, no merece la pena anotar tantas cosas subrayadas.

– Casi 500 págs. Extensa recopilación de su amiga Sally Fitzgerald. Publicado en 1979 (en 2003 en España).

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Ideas ajenas. Selección de Leys

No me gustan los libros de citas. Prefiero leer los libros y hacer yo la selección. Pero esta selección es de Leys y he hecho una excepción. Afortunadamente. Me he encontrado con cosas estupendas y con algunos autores que no conocía.

Hay unas 400 frases de las que he seleccionado algo más de 50. 174 autores diferentes (45 franceses, 50 de lengua inglesa, 14 chinos; sólo 5 griegos y romanos clásicos y sólo 5 autores castellanos). Autores con más citas: Simone Weil, Emerson, Thoreau, Bloy, Chesterton, C. S. Lewis y Paulhan.

Están agrupadas por índice alfabético de temas.

Las ocho que más me han gustado:

La satisfacción del hombre que ha trabajado y aprovechado convenientemente el día. Cuando me encuentro en ese estado, disfruto con deleite del descanso y de las distracciones más vividas. Incluso puedo encontrarme en sociedad con las personas más aburridas sin sentir inconveniente alguno. El recuerdo de la tarea que realizado protege del aburrimiento y de la tristeza.
Delacroix

En vano las trompetas de la fama han aclamado tanto, siempre hay treinta o cuarenta cabezas incorruptibles que se callan. El silencio de la gente con gusto sirve de conciencia a los malos escritores y les atormenta el resto de sus vidas.
Rivarol

Me gustan las personas distraídas; es señal de que tienen ideas y de que son buenas, pues los malvados y los idiotas están siempre alerta.
Príncipe del Ligne

Es increíble la diferencia que hay entre el efecto producido en la mente por lo que pensamos y por lo que leemos. Mucha lectura priva a la mente de su elasticidad, como si de una presión continua sobre un muelle se tratara, y la mejor manera de no tener nunca un pensamiento propio es coger un libro cada vez que disponemos de un momento libre. Está práctica es la razón de la que de que la erudición haga más personas más aburridas y tontas de lo que serían de forma natural, al mismo tiempo que las despoja de toda efectividad en su forma de escribir.
Shopenhauer

No, señor, no estoy obligado a hacer nada más. Ningún hombre tiene la obligación de hacer todo lo que puede. Un hombre debe reservarse para sí una parte de su vida.
Samuel Johnson

La gente gana cuando se la conoce. Gana en misterio.
Paulhan

Cuando un hombre alcanza la vejez y ha cumplido sus objetivos, tiene derecho afrontar en paz la idea de la muerte. No necesita otros hombres, ya los conoce y ya los ha visto bastante. Lo que necesita es paz. No es de buen gusto ir a buscarlo, acosarle con conversaciones nimias y hacerle soportar banalidades. Habría que pasar por delante de su puerta como si en esa casa no viviera nadie.
Hesse

Jamás he vivido con la gente mundana y me cuesta creer en los que habitan ese mar donde una ola arremete contra otra sin que nunca nada tome consistencia. Considero que la soledad es tan necesaria para la amistad como para la santidad, para el genio como para la virtud.
Lacordaire

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Boswell. Vida de Samuel Johnson

Una lectura de la que me siento especialmente feliz. He empleado en ella más de un año, con paréntesis, y ninguna de las veces que me he acercado al libro me ha defraudado. Por primera vez (2007) se publica íntegra en español (como no, en Acantilado) esta monumental biografía de dos mil páginas. Se recorre año a año la vida del famoso hombre de letras del XVIII (1709-1784), con más detalle a partir de 1763, cuando se conocen Boswell y él. El abogado escocés era treinta años más joven.

Boswell presenta al personaje a través de sus cartas, sus libros, centenares de anécdotas y, sobre todo, sus conversaciones, donde brillaban especialmente su saber y su ingenio. El libro se publicó en 1791. Esta edición se basa en la tercera de Boswell, de 1799.

Nunca había leído una biografía como esta. El biografiado es un personaje lleno de contrastes y de apabullante magisterio y el trabajo de Boswell es impresionante.  Johnson es brillante en sus aciertos (literatura, vida de fe, espíritu compasivo, lealtad a amigos y esposa, ecuanimidad en cuestiones políticas) y perseverante en sus errores (pataletas, brusquedades, opiniones extravagantes sobre las mujeres, los extranjeros, etc). Su cabeza prodigiosa y sus virtudes se imponen sobre sus limitaciones, inevitables en todo ser humano, más cuando es examinado con lupa. La evidente devoción de Boswell no empequeñece el retrato porque las palabras, los textos y los hechos del biografiado lo sostienen solos.

El tamaño del libro desanimará a muchos, y posiblemente también no saber nada previamente (como me ocurría a mi) de Johnson, al parecer muy conocido en el ámbito británico (su diccionario, sus artículos, sus biografías) pero no tanto en el hispánico.

He tomado innumerables notas, que pienso disfrutar ordenando y releyendo y me he hecho con varias cosas de Johnson: su libro sobre Shakespeare,  una selección de artículos y una novelita filosófica llamada Rasselas, y tengo localizadas en papel sus Vidas de los poetas ingleses.

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