Edmond Dantés

Termino mi tercera lectura del Conde de Montecristo, la primera vez que lo hago en francés. Creo, no lo he comprobado, que las ediciones españolas no son íntegras, por los detalles que me suenan a nuevos. En cualquier caso, la historia me ha vuelto a encandilar. Es uno de los libros que más he recomendado en mi vida, sin dejar de recordar nunca que el fondo del asunto -una venganza- es dañino. Edmond Dantés tiene razones pero no tiene razón.

Me ha vuelto a mosquear la desproporción entre lo que se le viene encima a Villefort (por no decir a Fernand) y lo poco que sufre Danglars, el “enemigo” que más odioso me resulta.

Para mi este libro es una referencia (como El Señor de los Anillos, y alguno más) que no olvido cuando me preguntan cuanto me gusta cualquier otro libro. Son mi metro de medida.

Montaigne y sus ensayos

Me preguntan por Montaigne. Rescato de unas notas de 2004:

Un nuevo amigo, Miguel. Llevo frecuentándole unas semanas aunque él no me conoce. Está muerto. Pero ha dejado escrito su pensamiento y me lo está contando. No pasamos ratos largos juntos porque estoy reservándole un trato muy especial, quiero asegurarme de que le recibo fresco, sin cansancio, con sorpresa. Sólo hago esto con la gente que me interesa mucho. Selecciono bastante lo que leo y aún así me suelo aburrir de casi cualquier libro si debo estar con él más de dos, tres, cuatro días.

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Tirano Banderas

Flaubert escribía a Louise Colet en una carta que la eficacia y la honradez de la novela está en dejar que los personajes actúen y las cosas sean. Presentar, no narrar. Baroja y Unamuno redactan, Valle escribe.

Vuelvo a a mirar en mi estantería los dos tomos de la edición de Espasa de la obra completa de Valle. La lectura del Valle de Umbral me presiona para leer lo que me falta: Lámpara maravillosa, Claves Líricas, Comedias, Ruedo, … quizás algo más.

Mi flechazo fue con Tirano. No entendí en su día Luces y algo más, aunque tampoco me entusiasmó, Divinas palabras. Me encantó la serie de Guerras Carlistas, notable a las Sonatas y a las colecciones de relatos. Ahora no recuerdo -de memoria- que me haya entusiasmado nada de su teatro. Tirano entraría entre las veinte primeras (¿o las diez?) de cualquier selección universal que ahora hiciera. Es una explosión de castellano como pocas veces he visto. Deslumbrante.

Miren esta página sobre Valle, está llena de cosas suculentas.