Arcanos de la lectura

En 1995 cayó en mis manos 7 hábitos para personas altamente efectivas de Stephen Covey, después de amplios comentarios y calurosas recomendaciones. No es un libro de autoayuda, da consejos sobre cómo mejorar personalmente pero en orden al liderazgo, saber relacionarte y gobernar a los demás. Como para eso hay que empezar por gobernarse a uno mismo, los tres primeros hábitos trabajan esa línea. Los leí, estudié y resumí en apretadas fichas. Forré el libro y lo declaré imprescindible, convencido de estar acometiendo una lectura importante de mi vida. Hablé de él, lo recomendé con entusiasmo, lo instalé en mi biblioteca particular. Por razones que no vienen al caso, mi biblioteca particular no atesora más allá de cincuenta volúmenes, lo que da idea de lo imprescindible de cada uno de ellos. Pues bien, estamos en 2007… y aún no he leído los otros tres hábitos: ¿cómo se explica?

Edmond Dantés

Termino mi tercera lectura del Conde de Montecristo, la primera vez que lo hago en francés. Creo, no lo he comprobado, que las ediciones españolas no son íntegras, por los detalles que me suenan a nuevos. En cualquier caso, la historia me ha vuelto a encandilar. Es uno de los libros que más he recomendado en mi vida, sin dejar de recordar nunca que el fondo del asunto -una venganza- es dañino. Edmond Dantés tiene razones pero no tiene razón.

Me ha vuelto a mosquear la desproporción entre lo que se le viene encima a Villefort (por no decir a Fernand) y lo poco que sufre Danglars, el “enemigo” que más odioso me resulta.

Para mi este libro es una referencia (como El Señor de los Anillos, y alguno más) que no olvido cuando me preguntan cuanto me gusta cualquier otro libro. Son mi metro de medida.

Montaigne y sus ensayos

Me preguntan por Montaigne. Rescato de unas notas de 2004:

Un nuevo amigo, Miguel. Llevo frecuentándole unas semanas aunque él no me conoce. Está muerto. Pero ha dejado escrito su pensamiento y me lo está contando. No pasamos ratos largos juntos porque estoy reservándole un trato muy especial, quiero asegurarme de que le recibo fresco, sin cansancio, con sorpresa. Sólo hago esto con la gente que me interesa mucho. Selecciono bastante lo que leo y aún así me suelo aburrir de casi cualquier libro si debo estar con él más de dos, tres, cuatro días.

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