Cejas. 8 historias sin vergüenza

Este breve libro lo publicó Cejas un año antes de morir y está en la línea de las historias recogidas en Cálido viento del Norte y El baile antes de la tormenta. Estas son más fuertes. Gente que toca fondo con problemas graves (drogas, prostitución, robo, adicciones, satanismo, alcoholismo, etc) y sale adelante con el empujón de algún amigo y la acción de Dios dentro de ellos. Están contadas en primera persona, en forma de entrevista, y son testimonios valiosos y fidedignos. El mensaje final es que nada está escrito, siempre llevamos las riendas de nuestra vida.

Lazarillo de Tormes

Mi crisis de lectura de ficciones me lleva de vez en cuando a los valores seguros. Acabo de empezar una relectura de La Celestina y he terminado la del Lazarillo. Es un libro sensacional en todo, el estilo, el ritmo, la invención. Es también triste y duro en su anticlericalismo, su brutal realismo, su inolvidable descripción de la lucha contra el hambre. Los tres primeros capítulos son extraordinarios. Luego, ya no se añade mucho más o son piezas incompletas. El capítulo final es amargo. Un libro breve que todos leímos/estudiamos de niños pero que saborearemos mucho más como adultos, por gusto.

Luis Piedrahita. El castellano es un idioma loable, lo hable quien lo hable

Sólo conocía un monólogo suyo, el de la maleta, que me hizo mucha gracia. Este libro es una especie de antología del disparate sacada de etiquetas, folletos de instrucciones, prospectos de medicamentos, listas de ingredientes y cosas así. El conjunto se hace demasiado largo pero es divertido, aunque sea para picotear de aquí y de allá.

El asunto se hace repetitivo, pues casi todo viene de malas traducciones. El texto que va explicando todo –más valioso- es de un humor amable y ocurrente, trabajado, personal y original, que huye de lo fácil (negro, verde o marrón). Hay elegancia e ingenio.

Para pasar el rato.