Tom Kristensen. Devastación

Novela de 1968 que se traduce y publica por primera vez en España. Copenhague, años 20, víspera de elecciones. Ole Jastrau, en la treintena, es crítico literario de un periódico de importancia, está felizmente casado y tiene un hijo pequeño. Su reencuentro con un amigo de juventud y con un poeta comunista es el detonante de una profunda revisión de su vida, que empieza a considerar vacía y excesivamente burguesa y correcta. A partir de ahí inicia un camino de autodestrucción sistemática que le lleva a quedarse sin familia y sin trabajo. Una espiral de bebida, sexo y excursiones nocturnas que terminan dinamitando su existencia. Jastrau deambula por Copenhague y se relaciona con revolucionarios, periodistas, poetas, mujeres de la noche y damas burguesas; hay conversaciones sobre arte, política, información, poesía y jazz, todo regado con mucho alcohol.

El libro y el personaje (trasunto de Kristensen, 1893-1974) resultan patéticos e incómodos, sin ofrecer nada a cambio de acompañarles a través de tantos despropósitos. Aburre y cansa, pese a los abundantes diálogos y frecuentes cambios de escenario. La narración es contenida en cuanto a detalles, pero todo el proceso resulta desagradable.

Al final confesará: “No soy más que un hombre común y corriente que ha hecho sus pinitos en la exploración del alma y la libertad absoluta. De momento, he logrado convertirme en un borracho”. Un buen resumen que vale por las seiscientas páginas de la novela.

McCann. 50 consejos para ser escritor

Partiendo de la sabia frase de Somerset Maugham (“Existen tres reglas para escribir una novela. Por desgracia, nadie sabe cuáles son”), el irlandés McCann ensaya cincuenta pinceladas relacionadas con la cuestión. Es profesor de escritura creativa y escritor él mismo. El texto es breve, enfático, vibrante y lleno de buenas imágenes y mejores citas. El tono motivacional lo sitúa peligrosamente cerca de los textos de autoayuda, pero se las arregla para decir algunas cosas interesantes sobre el misterioso proceso de la escritura. Este libro ayudará al que escribe y al que lee.

Los casos del comisario Croce. Ricardo Piglia

Libro póstumo del recientemente fallecido escritor argentino (1941-2017) de conocida afición al género policiaco. El libro lo redactó, ya enfermo de ELA, con una tecnología que le permitía escribir con la mirada. Doce casos criminales donde el centro es la singular personalidad y método del comisario.

Croce, que ya apareciera en la novela Blanco nocturno,  es experto en buscar cinco pies al gato. “El sentido del mundo -dice en una ocasión- es contingente y errático. Hay que enlazarlo”. Sus pálpitos o inferencias silogísticas ponen patas arriba las convenciones de cualquier investigación, sus intuiciones quasi adivinatorias terminan dando en la diana con una precisión sobrenatural. Desfilan desaparecidos, dobles vidas, asesinatos y encarcelados injustamente, y se enmarcan los misterios con la historia del país, diferentes contextos sociales o ideas filosóficas. Croce además es compasivo y empático, y la gente se siente extrañamente inclinada a confiarse en él (lo cual, de paso, es útil a Piglia para hacer avanzar sus tramas). Un investigador original que recuerda al Adamsberg de Vargas.

El crimen demuestra la frágil línea entre el bien y el mal, y es un índice certero de la complejidad del ser humano. La familia, la sociedad, el amor o las pasiones siempre andan por medio y Piglia-Croce es un perspicaz estudioso del ser humano. El autor explica al final que todos los casos están inspirados en hechos reales. Croce es presentado como ateo. Hay algún comentario acerca de la religión que demuestra más ignorancia que maldad. Una colección que se lee con agrado: los casos resultan atractivos y Piglia es un escritor de calidad.