El problema del dolor. Jorge Ordeig

El problema del mal y del dolor trae de cabeza a los pensadores de todos los tiempos. Sobre todo la cuadratura del asunto con un Dios todopoderoso que quiere la alegría de los hombres. Este libro da todas las respuestas de un modo claro y breve. Las cuestiones se van abordando paso a paso, con argumentos comprensibles, pocas y escogidas citas y ejemplos esclarecedores.

1) ¿Cúales son las causas del mal? Males morales y físicos; lenguaje piadoso y lenguaje real; la libertad y la omnipotencia divina.
2) ¿Qué hago frente al dolor? La cuestión del sentido (no por qué sino para qué) y el enfoque cristiano.

Es una cuestión universal y es clave para vivir orientarla bien. Este libro es una buena ayuda. Al final se incluye una bibliografía comentada en la que yo destacaría los libros de Lewis al respecto (El problema del dolor y Una pena en observación).

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Correspondencia de Valera, Tomo I

El epistolario de Valera pasa por ser de los mejores que se conservan de un escritor español. Castalia abordó desde 2002 la edición de la Correspondencia completa y la ha publicado en ocho gruesos volúmenes. He leído el primero (1847-1861, de los 23 a los 37 años). Es un joven y prometedor abogado que busca ocupación en Madrid, y se debate entre la política y el cuerpo diplomático, aunque lo que le gusta realmente es escribir. Eso y las mujeres. Nápoles, Lisboa, Río de Janeiro, Dresde, Madrid y un largo viaje a San Petersburgo. Sólo aparecen sus cartas, no las respuestas, y, sorprendentemente, no hay notas explicando quien es quien. Es un tipo culto y refinado, interesado en el arte y la vida social, que aprovecha todo el tiempo que le da su escaso trabajo en las embajadas en leer y perseguir faldas. Llama la atención la libertad con la que habla de estas últimas cuestiones a sus padres y hermanos (as), inclusive cuando se trata de mujeres casadas. Se excluyen sus comentarios de libros escritos en forma de carta, quizás lo que a mi más me hubiera podido interesar. Largas descripciones de lugares, escasos retratos de personajes, mucha atención a la política local del lugar donde se halle.

No tengo intención de seguir con el resto y creo que esta es una edición sólo para especialistas. El lector común agradecerá más una selección, que las hay.

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Ideas ajenas. Selección de Leys

No me gustan los libros de citas. Prefiero leer los libros y hacer yo la selección. Pero esta selección es de Leys y he hecho una excepción. Afortunadamente. Me he encontrado con cosas estupendas y con algunos autores que no conocía.

Hay unas 400 frases de las que he seleccionado algo más de 50. 174 autores diferentes (45 franceses, 50 de lengua inglesa, 14 chinos; sólo 5 griegos y romanos clásicos y sólo 5 autores castellanos). Autores con más citas: Simone Weil, Emerson, Thoreau, Bloy, Chesterton, C. S. Lewis y Paulhan.

Están agrupadas por índice alfabético de temas.

Las ocho que más me han gustado:

La satisfacción del hombre que ha trabajado y aprovechado convenientemente el día. Cuando me encuentro en ese estado, disfruto con deleite del descanso y de las distracciones más vividas. Incluso puedo encontrarme en sociedad con las personas más aburridas sin sentir inconveniente alguno. El recuerdo de la tarea que realizado protege del aburrimiento y de la tristeza.
Delacroix

En vano las trompetas de la fama han aclamado tanto, siempre hay treinta o cuarenta cabezas incorruptibles que se callan. El silencio de la gente con gusto sirve de conciencia a los malos escritores y les atormenta el resto de sus vidas.
Rivarol

Me gustan las personas distraídas; es señal de que tienen ideas y de que son buenas, pues los malvados y los idiotas están siempre alerta.
Príncipe del Ligne

Es increíble la diferencia que hay entre el efecto producido en la mente por lo que pensamos y por lo que leemos. Mucha lectura priva a la mente de su elasticidad, como si de una presión continua sobre un muelle se tratara, y la mejor manera de no tener nunca un pensamiento propio es coger un libro cada vez que disponemos de un momento libre. Está práctica es la razón de la que de que la erudición haga más personas más aburridas y tontas de lo que serían de forma natural, al mismo tiempo que las despoja de toda efectividad en su forma de escribir.
Shopenhauer

No, señor, no estoy obligado a hacer nada más. Ningún hombre tiene la obligación de hacer todo lo que puede. Un hombre debe reservarse para sí una parte de su vida.
Samuel Johnson

La gente gana cuando se la conoce. Gana en misterio.
Paulhan

Cuando un hombre alcanza la vejez y ha cumplido sus objetivos, tiene derecho afrontar en paz la idea de la muerte. No necesita otros hombres, ya los conoce y ya los ha visto bastante. Lo que necesita es paz. No es de buen gusto ir a buscarlo, acosarle con conversaciones nimias y hacerle soportar banalidades. Habría que pasar por delante de su puerta como si en esa casa no viviera nadie.
Hesse

Jamás he vivido con la gente mundana y me cuesta creer en los que habitan ese mar donde una ola arremete contra otra sin que nunca nada tome consistencia. Considero que la soledad es tan necesaria para la amistad como para la santidad, para el genio como para la virtud.
Lacordaire

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