Sunset Park, de Auster

Cuatro inquilinos ilegales, sin nada que ver con los okupas clásicos, comparten una casa abandonada en Sunset Park, un barrio de Brooklyn, tan frecuentado en las novelas de Auster. Bing es músico y arregla cosas estropeadas, Ellen pinta y Alice escribe su tesis doctoral. Miles, mientras espera a que su novia cumpla los 18 años, ha vuelto a New York dispuesto a reencontrarse con su familia, a la que no ve desde la muerte de su hermanastro, ocho años atrás.

Además de las de estos personajes, Auster introduce aquí y allá las historias de otros muchos, las actuales parejas de los padres de Miles y de las hermanas de su novia, un escritor, varios jugadores de béisbol famosos, etc. La rica inventiva de Auster se va mezclando con sucesos históricos y actuales de modo pertinente y bien trabado. Se trata de una amplia mirada a un mundo complejo de personas desorientadas, cultas e instruidas la mayoría (casi todos leen, o escriben, o editan) pero que no saben que hacer con sus vidas.

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Claridad

Creo en una cierta lucidez, en una transparencia. Puede que sea imposible transmitir con simplicidad una idea extremadamente compleja, pero al menos podemos mostrar con claridad los pasos –a, b, c…– que quizá nos lleven a explicarla, en vez de cubrirlo todo con un vago manto de sombras y misterio. La vaguedad no produce nada. Hace unos veinte años tuve una conversación asombrosa con Edmond Jabès, un filósofo francés muy amigo. Hablábamos de la subversión. Y él dijo: “Todo escritor pretende subvertir. Subvertir las maneras de pensar y las actitudes convencionales, sacudir a la gente para que vea el mundo de otro modo. Si alguien quiere ser un poeta de vanguardia y arrojar palabras contra la página, creyendo que así combate contra el imperialismo del lenguaje, perfecto. Pero a nadie le va a importar un bledo. Lo único verdaderamente subversivo y perturbador es la claridad. Pensemos en Kafka. No hay frases más claras y transparentes que las de Kafka. Y al mismo tiempo nadie más perturbador”. Me parece una idea muy fuerte. La claridad es algo así como una generosidad de espíritu. Es reconocer que el escritor y el lector son seres humanos que están compartiendo una experiencia. No se escribe por las palabras en sí: se escribe para decir algo sobre el mundo.”Paul Auster
(Entrevista en el año 2002)

Invisible, de Auster

Lamentable la última novela de Auster. Sé que habrá gente que pensará que da igual lo que cuente un libro, que se trata de ficción, que lo importante es el arte. No pienso así en absoluto. Me encanta este escritor y lo sigo desde hace años y esto es lo peor que ha hecho. Es una historia sencillamente asquerosa, y todas las demás consideraciones me dan igual.Les adelanto lo que he escrito para Aceprensa.Adam Walker está a punto de morir y recuerda en forma de libro los hechos ocurridos cuarenta años años antes, en 1967. Envía a Jim, un antiguo amigo, ahora famoso escritor, los manuscritos de los tres primeros capítulos . Cómo conoció en NY a una extraña pareja, Rudolf y Margot; como los reencontró en París tras haber roto con ambos; su estrecha relación con su hermana Gwyn y su amistad en París con la intelectual Cécile.

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