Con Borges. Recuerdos de Alberto Manguel

Borges sufrió ceguera buena parte de su vida y muchos acudían a su casa a leerle. Manguel fue uno de ellos y en en este breve libro recoge sus recuerdos sobre el maestro argentino, a quien llegó a tratar con cierta intimidad pese a la diferencia de edad. El libro está escrito con admiración y cariño. Se recogen sabrosas anécdotas y se da una visión somera pero global de cómo era Borges y cúal es la importancia (grande) de su legado.

Conocemos su falta de paciencia con la estupidez, su pasión por charlar, que lo último que hacía cada día era recitar en voz alta el Padrenuestro en inglés, o detalles de su relación con Silvina Ocampo y Bioy Casares. Queda patente que vivió en y para la literatura.

Hay escritores que tratan de reflejar el mundo en un libro. Hay otros, más raros, para quienes el mundo es un libro, un libro que ellos intentan descifrar para sí mismos y para los demás. Borges fue uno de estos últimos. Creyó, a pesar de todo, que nuestro deber moral es el de ser felices, y creyó que la felicidad podía hallarse en los libros. «No sé muy bien por qué pienso que un libro nos trae la posibilidad de la dicha —decía—. Pero me siento sinceramente agradecido por ese modesto milagro.» Confiaba en la palabra escrita, en toda su fragilidad, y con su ejemplo nos permitió a nosotros, sus lectores, acceder a esa biblioteca infinita que otros llaman el Universo.

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Agosto 2015 (1 de 3). Relecturas

CERVANTES_Audio
• Lo más destacado de este mes de agosto ha sido la conclusión de El Quijote, que empecé a oir en mp3 allá por el mes de febrero, aprovechando desplazamientos en el coche. Una voz distinta por personaje y locutores profesionales. Una delicia. Nunca he sido un fanático de este libro pero el hecho es que es la tercera vez que lo “leo”. Tengo los ficheros en Dropbox y los iba oyendo a través del móvil. SOBRESALIENTE.

• Me ha cansado en cambio esta vez Ficciones y creo que no es el libro primero adecuado para los que se acercan al autor. Tengo que revisar esta recomendación mía habitual. Quizás lo he releído en mal momento o rápido. Borges es una locura literaria a la que te abandonas, una experiencia hipnótica donde suspendes las más elementales exigencias del pacto de lectura. Aunque no sé si desde el más allá estará riéndose de nosotros. Filosofía, teología, literatura, historia; espejos, laberintos y geometrías. Un amigo buen lector no contaminado por la admiración no pasó de los tres o cuatro primeros relatos. BIEN.

• Otro escollo veraniego: Rosaura a las diez. Tenía un recuerdo estupendo y ahora me ha defraudado. Me ha agotado la señora Milagros, la primera narradora, que explica morosamente el culebrón de base. Mejora algo con los sucesivos puntos de vista pero yo ya estaba herido de muerte. BIEN.

Biblioteca personal de Borges

Biblioteca personal reúne los prólogos que Jorge Luis Borges escribió para los libros que integraron una colección de Cien obras de lectura imprescindible que fue publicada por Hyspaméria en 1985. La selección de los títulos estuvo también a cargo de Borges que sólo llegó a escribir sesenta y cuatro prólogos, pues su muerte impidió que la colección prevista se completara.

“Que otros se jacten de los libros que les ha sido dado escribir; yo me jacto de aquellos que me fue dado leer”.

Excelente lector, en apretados párrafos rastrea influencias, vaticina futuras importancias, y resume en una frase la clave del valor de un escritor.  Resumen apretado, en su característico castellano, de los hitos de vida y obras.

Serie de libros heterogéneos que son una biblioteca de preferencias: ciencia ficción, fantasía, terror, policiales, novelas, matemáticas, relatos, filosofía, etc.

El libro es extraordinario, aunque yo con Borges hace tiempo que perdí toda objetividad, es el problema de los fan (áticos). La selección, eso sí, es muy personal, tiene indiscutibles al lado de autores muy desconocidos.

Desde aquí pueden descargar muchos de los libros prologados.