Connelly. Cuesta abajo (Bosch, nº 17)

CONNELLYHe comentado ya tantas novelas de Connelly (búsquese por autor) que no me quedan más cosas por decir. Boch es para mi como un viejo amigo al que estoy acostumbrado. Hace ya tiempo que no me emociona, como los viejos matrimonios, pero le estimo y le soy fiel. Como mínimo sé que me entretendrá un rato con una dosis de calidad media-alta y el punto justo de realismo violento imprescindible en los menesteres en los que se ocupa.

En este capítulo 17 de sus peripecias le encontramos en la Unidad de Casos Abiertos/No Resueltos y le quedan cinco años de vida activa en la Policía de Los Angeles. Dos casos: investigar la muerte del hijo de un viejo conocido, Irving, (“o bien todas las personas cuentan, o bien no cuenta ninguna”) y un turbio asunto de drogas con muertes de por medio.

Bosch en su cruzada contra el mal, Bosch adrenalítico, Bosch y su “libro de asesinato”. Su actual compañero, la antigua (Kiz), el comienzo de un nuevo romance, su hija que va creciendo. Tejemanejes políticos y dosificación de la verdad, prácticas de las altas esferas que no tienen nada que hacer con Bosch. Lo de siempre, pero bien.

Cuadros de autores de novela criminal

OLYMPUS DIGITAL CAMERATengo un poco abandonada la novela negra. Para reactivarme actualizo y les dejo en esta carpeta de Google Drive los cuadros actualizados que ya fui compartiendo con ustedes en otros momentos. Pueden ser útiles para orientarse con la obra de algunos autores vivos de novela criminal que me gustan y sigo: Ellroy, Vargas, Pelecanos, Nesbo, PastorConnolly, Connelly y Baldacci. Quizás mi subconsciente me los ha dictado en un cierto orden de calidad. Ellos cubren casi toda mi cuota de lectura de entretenimiento en el eReader. (Tengo marcados en rojo, para mi gobierno, los títulos que no he leído).

Connelly. La caja negra

caja_negraEl VI premio de novela negra RBA se lo ha llevado Connelly con uno de sus peores libros. Pero supongo que eso le dará igual a RBA si ha conseguido hacerse con un valor sólido del thriller policial.

1992, disturbios raciales en LA. Una foto periodista danesa es asesinada y queda como crimen sin resolver.  2012, Bosh reabre el caso. Un casquillo de bala sitúa el punto de mira en las pandillas criminales.

Desde el principio queda claro que la danesa se había metido en un avispero y fue silenciada. La investigación resulta así aburrida para el lector pues el suspense es mínimo.

Los rellenos ambientales y personales tampoco sostienen sólidamente el libro: lo racial, la burocracia, la política, la novia y la hija de Bosh. Llevamos 20 años con este personaje y un montón de libros, ¿ha llegado quizás ya la hora de jubilarle?