Koch. Estimado Sr. M

KOCH
Laura y Herman son estudiantes de instituto y están enamorados. Cuando pasan juntos un fin de semana aparece de pronto el profesor Landzaat, que acaba de mantener una relación con la propia Laura. Landzaat desaparece y los medios de comunicación se hacen eco.  Inspirado en este suceso, M escribió Ajuste de cuentas, su más exitosa novela. En la actualidad, el tiempo de la novela, pasados muchos años, el vecino de abajo del escritor demuestra un obsesivo interés por él.

La compleja novela se mueve en varios planos: lo que ocurrió entre Laura y Herman, qué pasó de verdad con Landzaat, el proceso de escritura de la novela de M. y qué buscaba realmente escribiendo esa historia.  Koch ha escogido una difícil estructura metaliteraria en la que envolver sus personajes convirtiéndolos la mayor parte del tiempo en personajes al cubo, según se hable de ellos como sujetos del suceso que ocurrió, o del texto que está armó M, o de la actualidad (tiempo de Estimado señor M.).

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Lecturas y picoteos, 7 de 7

Soy Pilgrim_152X230De narrativa en otras lenguas me ha gustado últimamente Soy Pilgrim (Hayes): superagente contra superterrorista, con una trama impecable sostenida sin fisuras a lo largo de centenares de páginas.

Secuestrado (Stevenson) empieza muy bien pero se hace muy largo pronto, y con bastantes disquisiciones de historia política escocesa que no he tenido paciencia para desentrañar.

Tres audiolibros: HP IV (Rowling), nada que añadir; El rey de hierro (Druon), bien, pero por ahora no seguiré con el resto de la serie; y Sentido y sensibilidad (Austen), que ni es relectura ni es de mis favoritas de la británica.

Dos novedades que no están mal: Estimado Sr. M. (Koch), aunque (como la segunda) es peor que La cena; y Muerte de un hombre feliz (Fontana), la lucha de la justicia en Italia contra el terrorismo político.

La cena. Koch

Dos hermanos y sus mujeres se citan a cenar en un restaurante de lujo de Amsterdam. Paul, el narrador, fue profesor de historia en un colegio. Serge aspira al cargo de primer ministro en Holanda.

Primera impresión: una novela de humor.
Y de las buenas. Paul es un tipo suficiente, irónico y ácido, pero es inteligente, descarado y dice verdades como puños. Arrasa con todo: las chorradas del restaurante (el meñique del maître, los precios, los tamaños de los platos,…), las opiniones de su hermano, su propia familia, el esnobismo, las opiniones de moda, el racismo, los homosexuales, la violencia, aparentar, criticar, la adopción, la pena de muerte. Especialmente conseguidos los finales de los capítulos, llenos de divertidos contrastes. Paul deja volar su imaginación con bastante gracia una y otra vez. Exageraciones y una brutal sinceridad.

Segunda constatación: el drama se avecina.
Antes de la mitad la cosa se va poniendo seria. Ya se sabe que los hijos de Paul y Serge se han visto implicados en un caso serio de violencia. Y ahora conocemos el pasado de Paul, que no voy a desvelar. Se acabaron las bromitas.

La bomba final.
La cena es uno de los libros más terribles que he leído en el último año. Es ácida, provocadora y lo que ocurre socava los principios elementales de la convivencia. Lo que ocurre no se puede justificar por la enfermedad (Paul) ni por la fuerza de la sangre (Claire, su mujer).

Están advertidos.