Ross MacDonald

Ross MacDonald (1915-1984)

pseudónimo de Kenneth Millar
casado con Margaret Millar (Más allá hay monstruos)
Escenario: Santa Bárbara (California)
Títulos más famosos: Costa Bárbara, El martillo azul, La mirada del adiós
18 novelas con el nihilista y cáustico Lew Archer.

El detective Lew Archer hizo su primera aparición en 1946 en la novela Find the Woman; después reapareció en The Moving Target, en 1949. Esta novela, primera de una serie de ocho, formó el argumento principal del filme de Paul Newman Harper, investigador privado (1966). Durante los años cincuenta Ross volvió a California y pasó sus últimos años en Santa Bárbara, lugar donde la mayoría de sus libros están ambientados bajo el nombre apenas disimulado de Santa Teresa. Las novelas de Lew Archer de más éxito son The Goodbye Look, The Underground Man y Sleeping Beauty, y concluyen con The Blue Hammer en 1976. Lew Archer deriva su nombre del compañero de Sam Spade Miles Archer y de Lew Wallace, el novelista autor de Ben Hur.

Novelas con Lew Archer
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Lew Archer

(en la foto: Paul Newman como Lew Archer en Harper)

Ross MacDonald es muy cuidadoso cuidadoso en su escritura. Eso puede ser peligroso en una novela negra porquue puede distraer. Si se está pendiente de capturar y asimilar todas sus imágenes, uno puede perderse en sus laberínticas tramas.
Sus “como…” son tremendamente expresivos y eficaces, hacen que uno se represente sin confusión lo que se quiere señalar. Algunos ejemplos tomados de La mirada del adiós:
En su difusa blancura, el mismo Trutwell parecía algo artificial, como una figura de cera construida con todo esmero y dotada de sonido.
Su tono era al mismo tiempo perentorio e inseguro. Era el tono de una mujer hermosa que se había casado por dinero y nivel social, y que nunca lograba olvidar cuán fácilmente podía perder ambas cosas.
Frunció el entrecejo. Detrás de su hermosa máscara se escondía una niña malcriada, pensé, como un farsante acurrucado detrás de la estatua de un dios.
También poseía una cualidad que me molestaba: cierta duda y confusión en sus ojos, como si hubiera perdido su camino hacía mucho tiempo.
Tenía una manera de querer ser servicial que había notado antes en las hijas de los hombres viudos.

Rectificar es de sabios

De Ross McDonald leí El martillo azul (su última novela de Archer) en la colección barata que sacó El País hace unos años. No recuerdo nada de ese libro. No me llamó la atención.

Afortunadamente, la intuición de que era yo el que estaba en el error me ha hecho leerle de nuevo, gracias a que RBA ha reeditado en su Serie Negra La mirada del adiós, y a que estaba en la Biblioteca pública.

Es Chandler total, incluso de trama más compleja aún. La he leído un poco rápido y a veces me he sentido algo perdido. Archer es listo y sabe qué información debe dar a cada interlocutor, no siempre la misma ni toda, pues de algunos sospecha (a veces) y otros son sus patrones (a veces). Está la ley pero también su modo de entender la justicia.

Los diálogos son bastante buenos. No se enfrenta a criminales sino a gente acomodada que ha tenido deslices en el pasado.

Imperdonable desde luego que ni lo haya citado en el artículo de novela negra que les dejé.