Conferencias de Salter sobre el arte de escribir

Salter pronunció tres conferencias en la Universidad de Virginia en 2014. Tenía más de ochenta años y le faltaba poco para morir. Son breves y muy buenas. La flaubertiana importancia del estilo, del detalle; la libertad del artista, la división de escritores entre ingenuos (espontáneos) y sentimentales (trabajadores); voz y estilo del escritor; el afán de escribir; trama e historia. Todo con enorme claridad. Recomienda vivamente a Isaac Bábel. Hago también el propósito de leer lo poco suyo (de Salter) que me falta.

Suscribo esto que dice:

Nunca he llegado a tener afinidad ni a sentirme realmente cómodo con personas que no leen o que nunca han leído. Para mí es un requisito esencial. De lo contrario echo en falta algo, amplitud de miras, noción de la historia, una sintonía compartida. Los libros son contraseñas. El cine es demasiado simple.

Salter. Todo lo que hay

SALTER_Años_luzAños luz (1975) es su cuarta novela, de seis, y está considerada como la mejor que ha escrito. Su escasa producción se completa con dos libros de relatos y uno de memorias. Ya hemos hablado aquí de Todo lo que hay y de La última noche.

Es la historia de un matrimonio con dos hijos. Empieza en 1958, cuando están en la treintena, y termina con la muerte de ella, cuando llevan ya muchos años divorciados. No desvelo nada porque desde el principio tanto Viri como Nedra se acuestan con otros, y ambos lo saben.

La idea del matrimonio que representan es falsa y corrosiva (“es como una foto quemada. Algunas partes persisten. Las demás se han consumido para siempre”). Una especie de cárcel que sólo perdura si se logra un nivel aceptable de acostumbramiento. Sólo es un arreglo entre dos personas donde lo único verdaderamente valioso es el amor a los hijos, cuando los hay. El personaje de Nedra se presenta todo el tiempo como el prototipo de mujer libre, sofisticada, enigmática y elegante, que busca su felicidad. No es más que una caprichosa egoísta. Me ha resultado antipática casi desde el principio. Él es más débil que malo pero tampoco ayuda mucho a salvar la situación.

Lo positivo. La novela está escrita con mimo. Frases cortas. Con un toque poético agradable que no está en sus libros posteriores. Hay cosas sueltas de bastante calidad (ideas, pasajes). En Salter hay poca paja, casi siempre está diciendo algo.

Salter. Todo lo que hay

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Treinta y cuatro años median entre esta cuarta novela y la anterior, en medio dos libros de relatos y uno de memorias. Aunque en España casi acabamos de llegar a él, la escueta producción de Salter (New York, 1925) es prestigiosa al completo.

Todo lo que hay cuenta la historia del editor neoyorquino Phillip Bowman, nacido en 1925, a quien seguiremos unas décadas a partir del final de la segunda guerra mundial. En este periodo Salter se moverá a su antojo arriba y abajo en el tiempo y también a derecha e izquierda, incluyendo numerosas historias de personajes que de algún modo se relacionan con el protagonista. A Bowman le gusta su trabajo, no es mala persona y se afana por lograr sus objetivos. De una forma u otra, no termina de encontrar su centro, en buena parte por el desarrollo de las sucesivas relaciones sentimentales en las que se embarca.

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