El pan integral de la vida

Linda lleva a cuestas dos matrimonios rotos, una hija abandonada y no sabe si volverá a ver a su actual amante. La vida de Fanny, su íntima amiga y prima, ha discurrido por derroteros muy diferentes.

– Pobre Linda…
– No, no me compadezcas. He pasado once meses de felicidad perfecta y absoluta; me imagino que pocas personas pueden llegar a decir eso en el transcurso de su vida, por larga que sea.

Yo también me lo imaginaba. Alfred y yo somos felices, tan felices como puede llegar a serlo un matrimonio: estamos enamorados, nos compenetramos intelectual y físicamente en todos los aspectos, disfrutamos con la mutua compañía, no tenemos problemas económicos y sí tres hijos maravillosos, y pese a todo, cuando analizo mi vida, día a día y minuto a minuto, parece componerse de una serie de pequeñas incomodidades: niñeras; cocineras; la pesadez interminable de la organización del hogar; el ruido exasperante y la conversación repetitiva y penetrante de los niños pequeños, que taladra el cerebro; su incapacidad absoluta para entretenerse solos; sus repentinas y temibles enfermedades; los nada infrecuentes prontos de mal genio de Alfred; sus quejas invariables sobre el pudin en las comi das; la constancia de que siempre utilizará mi pasta de dientes y siempre apretará el tubo por el centro. . . Éstos son los componentes del matrimonio, el pan integral de la vida, basto y rústico, pero nutritivo; Linda había estado alimentándose de aguamiel, y ése es un régimen incomparable.

Nancy Mitford, en A la caza del amor.

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5 thoughts on “El pan integral de la vida

  1. Me gustó esta novela. Ahora he buscado para comentar que acabo de termminar ” Amor en clima frío” y también me ha gustado mucho.
    El retrato de la sociedad inglesa de entreguerras está muy bien descrito. En este caso además hay unos personajes “tan” británicos que es un placer leerlo.

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