Relajarse
Antiguamente, a los poetas, emperadores y generales victoriosos, se les coronaba con guirnaldas confeccionadas con hojas de laurel. Pero si después de haber conseguido el triunfo y el reconocimiento general con la corona de laurel, la persona dejaba de trabajar y esforzarse se decía que se “dormía en los laureles”.


Suele ser frecuente acomodarse cuando se alcanza la gloria o el éxito. Solo los mejores continúan luchando por permanecer en lo alto. Interesante. Gracias