Domingo Villar

Según acabo de enterarme, el debut de Domingo Villar en el 2006 con Ojos de agua fue sonado. Premios en España y fuera, y seis ediciones desde entonces. No la he leído pero sí la segunda, también protagonizada por el inspector gallego Leo Caldas. No hay casi acción. La investigación sobre el asesinato del pescador avanza al paso del modo de responder gallego. Es decir, lentamente. Pero esto está bien, los protagonistas son gente sencilla, lacónica y sentenciosa, dispuestas a creer en fantasmas y supersticiones. El libro es una sucesión de interrogatorios que terminan cuando la verdad se abre paso. Como en otros crímenes, se encuentra en el pasado. Un poco lenta, pero bien escrita y sin episodios desagradables ni truculentos. Nada chirría. Hay unidad y coherencia. Paralelamente a las pesquisas se va desarrollando la historia personal de Caldas y hay muchos párrafos dedicados a Galicia, y a las faenas de pesca.

Le veo futuro.

Fealdad

Ser más feo que Picio

Para ponderar la fealdad de alguien se dice que es más feo que Picio, supuesto personaje a quien de feo que era, le dieron la unción con caña, por lo asustado que estaba el párroco. El autor José María Sbarbi asegura haber hablado con personas que conocieron a Picio, un zapatero de principios de siglo que vivió en el pueblo granadino de Alhendín. Se dice que este hombre fue condenado a muerte, pero que hallándose en capilla recibió el indulto. La impresión de la noticia le produjo la pérdida total del pelo, aparte de una serie de increíbles deformaciones en el rostro que le hicieron pasar a la leyenda española como símbolo de la fealdad física.

Explosión de la novela negra en España

Les dejo este artículo que publiqué el viernes en Aceprensa. Allí podrán leerlo (si están suscritos) con enlaces (en los autores) a reseñas publicadas en esa web.Aquí lo leen sin más, sin enlaces, pero también pueden descargar el pdf (pinchando en MENU) o, lo que recomiendo, leerlo a pantalla completa (pinchando en FULL).

Espero que les guste.