Haiku

Hay gente que escribe poesía haiku para ganarse la vida. ¿Sabes lo que pienso? Deberíamos hacer que nuestras vidas fuesen poesías haiku. Ya trabajes duro en una fábrica ruidosa, bregues en un barco de pesca, o luches por sobrevivir en una tienda deslucida. Hay gente que ha escrito poemas haiku inspirada en situaciones tan prosaicas como esas. Y nosotros, si de verdad queremos, podemos convertir cualquier tarea, las 24 horas de cada día, en un poema. Desde luego, primero tenemos que tener un alma que sea seria y luminosa al mismo tiempo. Tenemos que ver más allá de la superficie de las cosas, buscar la belleza escondida de todo y descubrir las cosas gloriosas que nos rodean. Así cada día se hace un poema haiku.

Dr. Tagashi Nagai. Tomado de Réquiem por Nagasaki, Paul Glynn

¿Hay tiempo para los críticos?

¿Y qué opina sobre la función de los críticos?
W. F.: El artista no tiene tiempo de escuchar a los críticos. Los que quieren ser escritores leen las críticas, los que quieren escribir no tienen tiempo de leer las críticas. El crítico también intenta decir: «Kilroy estuvo aquí». Su función no está dirigida hacia el artista en sí. El artista está por encima del crítico, ya que el artista escribe algo que emocionará al crítico. El crítico escribe algo que emocionará a todos excepto al artista.
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¿Así que nunca siente la necesidad de comentar su obra con nadie?
W. F.: No, estoy demasiado ocupado escribiéndola. Tiene que satisfacerme, y si lo hace no necesito hablar sobre ello. Si no me satisface, hablar sobre ella no la mejorará, ya que lo único que se puede hacer para mejorarla es trabajar más en ella. No soy un hombre de letras, sino tan sólo un escritor. No disfruto con las tertulias.

Entrevista a William Faulkner en Paris Review, 1956.

Sugerir, leer, imaginar

A mi entender, lo sugerido es mucho más efectivo que lo explícito. Quizá la mente humana tenga tendencia a negar las afirmaciones. Recuerden que Emerson decía que los razonamientos no convencen a nadie. No convencen a nadie porque son presentados como razonamientos. Entonces los consideramos, los sopesamos, les damos la vuelta y decidimos en su contra. Pero cuando algo sólo es dicho o -mejor todavía- sugerido, nuestra imaginación lo acoge con una especie de hospitalidad.

Borges. Arte poética, seis conferencias (1968)