No confundamos

Acerbo, acervo. El primero es adjetivo y significa cruel, amargo; no confundirlo con el sustantivo acervo (montón).

Actitud. No debe confundirse con aptitud.

Adolecer. Padecer una enfermedad, un defecto, pasión o vicio. No es, por tanto, sinónimo de carecer. Nada ni nadie puede adolecer de cosas o cualidades positivas, porque éstas no constituyen un mal o una enfermedad. No es posible adolecer de rigor ni de escuelas, sino de ausencia o escasez de rigor o escuelas.

Afrontar, confrontar. No son sinónimos. Confrontar es cotejar. No se puede hablar de confrontación bélica.

Antiguo y anterior. Que existe desde hace mucho tiempo. No equivale a ex o anterior.

Aprender, aprehender. Aprender es instruirse; aprehender es asir. De la misma manera, aprensión es escrúpulo, recelo; aprehensión es la acción de aprehender.

Arabe. Aunque en algunos sentidos se superponen, no debe confundirse árabe con musulmán, islámico o mahometano. Los árabes forman un grupo de pueblos racial, lingüística y culturalmente afines, en su mayoría mahometanos. Pero entre los mahometanos hay grupos de otras razas.

Ascendencia. Nunca significa influencia sobre algo o alguien. Escríbase influencia, ascendiente.

Asechanza. Significa engaño, artificio para hacer daño a otro. No confundirlo con acechanza (acecho, espionaje).

Asequible. Alguien o algo que puede conseguirse o adquirirse, es decir, que se puede comprar. No confundir con accesible, alguien o algo de fácil acceso o trato.

[inspirado en: libro de estilo de ABC]

Autor: Javier Cercas Rueda

En 1965 nací en Sevilla, donde he vivido casi treinta años con un pequeño paréntesis de cuatro en Jerez. En 1994 me trasladé a Granada, donde sigo desde entonces. Estudié Economía general, he vivido once años de mi vida en Colegios Mayores, y desde 1995 hago crítica de libros y he mantenido diferentes relaciones con el mundo de la comunicación. Entre las cosas que me hacen más feliz están mi familia, mis amigos, los libros que he leído y haber subido en bici el Galibier. AVISO IMPORTANTE Conviene volver a recordar que el autor de estas entradas, Francisco Javier Cercas Rueda (Sevilla, 1965), que firma sus escritos como Javier Cercas Rueda (en la foto a la derecha) y José Javier Cercas Mena (Ibahernando, Cáceres, 1962), que firma los suyos (como Soldados de Salamina) como Javier Cercas, somos dos personas distintas.

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