Cercas, Gógol y Clarasó

Por lo de mi crisis con las novelas, espero que temporal, he leído recientemente varias colecciones de relatos. Por supuesto los nuevos de mi hermano Miguel (Cumplo 40) que ejemplifican con gracia y bastante imaginación cosas que pueden ocurrir en la crisis de madurez.

Nunca recomendaría públicamente un libro de Bukowski pero su trabajo es único e impactante en cualquiera de sus títulos (por ejemplo, en sus Escritos de un viejo indecente, uno de los menos brutales).

Me han decepcionado las novelas petersburguesas de Gógol, de quien retraso una y otra vez la célebre Almas muertas, por si acaso. El capote y La nariz, las más justamente famosas, no están mal, las otras tres son flojas y triviales. Su poética grotesca-fantástica-social no acaba de convencerme.

Leo por primera vez a Noel Clarasó, humorista catalán, que hace una divertida parodia de club de golf en los episodios de Campeones de golf. Claramente sabe de lo que habla. También de golf, aunque ya no se trata de relatos, les recomiendo uno de los libros de John Jacobs, Todo mi legado golfístico. Un sabio elegante y amable que sabe explicar de forma sencilla cosas bastante complicadas de hacer.

Simenon, Casona y Kratochvil

Carta a mi juez. Novela entretenida, de las más famosas del escritor belga dentro de las que no protagoniza Maigret. La confesión detallada de una historia algo morbosa de celos y asesinato.

La barca sin pescador es otra de las obras de teatro más conocidas de Casona. Cruza dos historias, hay un pacto con el demonio y tiene un fondo amable como casi todas sus cosas. No está mal. Hay ingenio y fantasía, simbolismo y carga poética. Carece de la fuerza de los grandes dramaturgos pero siempre es agradable.

Buenas noches, dulces sueños, es una novela de poco interés de Kratochvil que acaba de publicar Impedimenta. La historia que cuenta es bastante surrealista y desconcertante. No he llegado a entender bien lo que pretende y es difícil incluso resumir el argumento. Ni se molesten con ella.

Prosas reunidas de Szymborska

La poeta polaca (1923-2012) recibió el premio Nobel en 1996. En la revista Vida Literaria, en Cracovia, mantuvo una columna de reseñas desde finales de los sesenta. Luego las continuó en otros medios. La editorial Alfabia las ha publicado en castellano en tres volúmenes titulados Lecturas no obligatorias (2009, 2012, 2014). Ahora Malpaso las reedita en un solo libro.

Sus columnas comentan libros que normalmente no reciben la atención del crítico. Y más que de cualidades formales o literarias, habla del tema en cuestión. No siempre cuenta mucho de los textos, sino que toma pie de ellos para opinar sobre esto y aquello con sencillez, buen estilo, sentido común y un humor afilado muy agradable. Son notas vibrantes y llenas de chispa que abordan todo tipo de libros: un poeta polaco menor o una historia de la moda, Montaigne o el alfabeto chino, los hechizos, los terrarios o la higiene. “Desde pequeña –escribe en una de las reseñas- me produce placer acumular saberes innecesarios”. Su curiosidad es inagotable. Todo es literatura, parece decirnos.

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