Final del relato

El final del cuento puede ser sorpresivo. Ambiguo cuando el lector tiene que elegir entre dos opciones de final. Abierto, donde el lector elige entre un puñado de posibilidades de finales. Circular cuando termina por donde comenzó. Y puede haber otro tipo de finales, pero estos son los principales. Cuantos más distractores mantenga el cuento, más posibilidades de final puede elegir el escritor y/o el lector. De cualquier manera, a partir de nada más que un hecho narrado no se pueden generar demasiados finales. Si se llega a seis es que el cuento es de los mejores y ha sido, con seguridad, largo y con varias líneas dramáticas de distracción.

[Fuente: Guillermo Samperio, “Cómo se escribe un cuento», 2008]

Coben


Coben
es más un autor de thriller comercial que de novela negra. Tiene cierta calidad y suele incluir en sus tramas algún elemento criminal. El personaje de su serie más conocida, Myron Bolitar, no es policía ni investigador privado, sino un abogado que se dedica a representar a estrellas como agente. Alta tensión es el décimo libro que le dedica. Es el primero que leo.

Está bien:
– Realismo sin morbo; perfil medio en cuanto a dureza de la historia y sin excesos innecesarios.
– Buenos secundarios, sobre todo el desquiciante Win.

Pegas:
– La historia es demasiado enrevesada para mi gusto, y no me refiero a que pasen muchas cosas, sino a que en algún momento falta claridad;

– No me gustan los chistecitos continuos (chulerías, comparaciones ingeniosas, frases de varios sentidos…), me distraen de la historia y me agotan; ya pillamos como es el personaje con dos o tres, no son necesarias trescientas.

Me ha costado terminarlo, no es malo, pero no me ha cogido, que es lo mínimo que se espera de la mayoría de estos libros.

Locuciones latinas IV

Ad personam
Reservado para una persona determinada.
En los envíos, esta advertencia indica que la misiva sólo debe ser entregada o abierta por el destinatario.
No confundir con ad hominem.

Ad portas
En las puertas (frase que se solía decir ante los posibles avances de Aníbal sobre la ciudad de Roma). En sentido figurado, se dice que algo se encuentra ad portas cuando está muy próximo a acontecer o es inminente.
Ej: «Con una explosiva devaluación monetaria ad portas, la estabilidad de la economía nacional es incierta».