La novela de un literato II (1914-1923)

Pedro Luis de Gálvez

Sigue este retrato único y magistral del Madrid literario de principios del XX.

Cabe preguntarse a qué se debe el acceso a todos y a todo de Cansinos, que ya ha publicado su primer libro en 1914 (El candelabro de los siete brazos) pero que sigue viviendo básicamente del periodismo. Concluyo que cae bien, es una buena persona, muchos le llaman «maestro»: escucha, tiene buen aspecto, cierto prestigio literario (lenguas, arte, no se vende como negro, no acepta censurar en traducciones,…). El periodismo abre muchas puertas y él se prodiga sin cansancio.

Abundan agudos contrastes de subespecies: escritores macho vs. cursis; intelectuales, académicos y eruditos vs. verdaderos poetas y novelistas; los que venden vs. los exquisitos; los padres de familia vs. los frecuentadores de burdeles vs. los homosexuales.

Se mencionan tertulias, cenáculos y revistillas: Pombo, La pecera, Los Quijotes. Homenajes, burlas, tresillo, filetes con patatas, gorroneos al grito de «se impone una ronda». Y tantas cosas más: la albórbola, el mecenazgo, el plagio, etc.

Colombine

Un adjetivo justo clava a cada tipo que en su aspecto externo o catadura moral: dispéptico, mosqueteril, neurasténico, toreril, olímpico.

Nos lleva de un lado a otro:

  • El Olimpo: Unamuno, Valle-Inclán, Juan Ramón;
  • Los influyentes: Ramón, genio de la propaganda, Rubén (su muerte);
  • Novelistas: Trigo (suicidio), Wenceslao Fernández Florez (su nariz), el exitoso Blasco, Palacio Valdés (éxito, ego, burgués, ameno; prototipo para Cansinos de medianía decorosa), el Caballero audaz y sus novelas eróticas,…;
  • Poetas insignificantes: patéticos y risibles como Antonio Sancho (Asquea el ventisquero de la trata \ Cual hiede nausebunda la sentina \ …); gorrones dignos y simpáticos como Lasso de la Vega; directamente delincuentes como Pedro Luis de Gálvez (estafa, chantaje, agresiones, etc). El capítulo «hampones» es de antología, un mini tratado de golfemia literaria; el helénico Rafael Lasso de la Vega; Bóveda, el poeta gallego; Manuel Machado;
  • Dramaturgos: Dicenta (hijo), el exitoso Arniches, Muñoz Seca y los Quintero, Alfonso Vidal y Planas;
  • Mundo editorial: Blanco Fombona, Martínez Sierra (marido de Lejárraga);
  • Sudamericanos: Gómez Carrillo y su fama de espadachín; Borges (marzo 1920) «Un joven alto, delgado, con lentes y aire del profesor. Ha estado en Alemania, es políglota y tiene un enorme fondo de cultura. Aún no publicó ningún libro, pero ya en su país se hizo notar por su colaboración en revistas literarias»; la gran impresión que causó el innovador Huidobro;
  • Periodistas: Daguerre, Pedro de Répide;
  • Críticos: El carretero audaz, Caramanchel, Catarineu, Astrana Marín, Canedo;
  • Corrientes: Dadaísmo, Creacionismo, Futurismo, Ultraísmo;
  • Personajes: Pepe Bello (ILE, 27), Paco Torres (el Gran Simpático de La pecera); parásitos como Manuel Sawa (su hermano Alejandro ya ha muerto: el del perro que solo ladra a personas inteligentes); Buscarini (preparando sus memorias con 16 años); el borracho Heliodoro Puche;
  • etc, etc, etc.
Armando Buscarini

El ambiente queda coloreado con otros asuntos como los toros, la masonería, el sefardismo (el sabio Doctor Yahuda y su cátedra), algo de la política española del momento y de la Primera Guerra mundial o la muerte trágica de la Mata Hari.

Tras 13 años Cansinos quema las naves y deja el periodismo. Esta segunda parte termina con el comienzo de la Dictadura de Primo de Rivera, de quien, como de todos, se ofrece un vivo retrato.

Autor: Javier Cercas Rueda

En 1965 nací en Sevilla, donde he vivido casi treinta años con un pequeño paréntesis de cuatro en Jerez. En 1994 me trasladé a Granada, donde sigo desde entonces. Estudié Economía general, he vivido once años de mi vida en Colegios Mayores, y desde 1995 hago crítica de libros y he mantenido diferentes relaciones con el mundo de la comunicación. Entre las cosas que me hacen más feliz están mi familia, mis amigos, los libros que he leído y haber subido en bici el Galibier. AVISO IMPORTANTE Conviene volver a recordar que el autor de estas entradas, Francisco Javier Cercas Rueda (Sevilla, 1965), que firma sus escritos como Javier Cercas Rueda (en la foto a la derecha) y José Javier Cercas Mena (Ibahernando, Cáceres, 1962), que firma los suyos (como Soldados de Salamina) como Javier Cercas, somos dos personas distintas.