Revista 6/08

Me han cambiado los agentes y me llegan casi seguidas las dos últimas revistas del Círculo.

Por no repetirme, destaco sólo:

Nabokov (en la foto), Obras completas vol IV (Novelas 1962-1974) Pálido fuego, Ada o el ardor, Cosas transparentes y ¡Mira los arlequines! (autobiografía). Este no es un autor que yo recomiende indiscriminadamente, aunque es sin duda de los grandes del S. XX.

Colección Biblioteca Clásica, dirigida por Francisco Rico, pág 14. 9 títulos: Conde Lucanor, Poesís de Fray Luis de León, Mío Cid, etc.

Paul Auster, Un hombre en la oscuridad, pág 27. Que es lo que pido.

Vasili Grossman, Todo fluye, pág 29 (estalinismo). No lo he leído, pero me gustó Vida y destino, ampliamente comentada en este blog.

Linwood Barclay, Sin una palabra, pág 34. Thriller. No lo he leído pero tiene buena pinta.

Postmodernismo

Me ha gustado el artículo de Calvo sobre David Foster Wallace. Javier Calvo es -era- su traductor. Como no sé si lo van a leer en la revista, me tomo la pequeña libertad de escanearlo para ustedes. Espero que ni al autor ni al medio les importe esta minúscula picardía.

El artículo es denso y quiere decir demasiadas cosas. A riesgo de que resulte disuasorio para algunos y que encasillen a DFW para siempre en el cajón de tarados genialoides, pienso que deben leerlo, es una buena explicación de la poética del americano.

Por cierto, ¿alguno no ha leído aún a DFW?

[Fuente: artículo de Javier Calvo en la Revista Qué Leer, octubre de 2008]

Microrrelatos

Diego Palacios acaba de publicar un libro de microrrelatos. Según el autor, «muy pequeño, muy fácil y rápido de leer».

No lo he leído, pero aquí les dejo una muestra.

Anónimos

Siempre nos ha pasado. Incluso antes de nacer yo. Y no sé el motivo, ya que ni somos famosos, ni ricos ni políticos. Tampoco creamos opinión ni tenemos ninguna clase de influencia sobre nada ni nadie. El caso es que siempre hemos recibido notas anónimas. Muy variadas. Desde el “os vamos a matar” pasando por el “estáis muertos” hasta el socorrido “os estamos vigilando” y el famoso “cuidado con lo que hacéis”. Llevábamos tanto tiempo que nos habíamos acostumbrado y acabamos ignorándolos. Hasta que hace poco recibimos una nota inusual: “Lamentamos el error”. A partir de entonces cesaron los anónimos. Días después, toda la familia del 4ª A, nuestros vecinos de abajo, fue degollada. Hoy, cuando hace ya dos años de la sangrienta tragedia, se nos ha helado la sangre al recibir otra nota anónima.