Sacan en un volumen los tres Tinto de verano, artículos de Elvira Lindo en los veranos de 2011 a 2013. Un matrimonio de escritores pasan los meses de agosto en el pueblo. Ya les hablé del primero y del segundo, y del tercero no dije nada por no repetirme. Oralidad, humor (a veces chabacano y disparatado, siempre agudo e irreverente), ciertas vulgaridades y mucha gracia. Los andaluces conectaremos bastante con su guasa. Una comedia costumbrista basada en la propia vida de la autora que se ríe de las vanidades más comunes.
Categoría: Siglo XX
Wilcock. La sinagoga de los iconoclastas
La sinagoga de los iconoclastas es una atípica ficción que no deja indiferente. 36 personajes imaginarios, a cual más absurdo y surrealista. Retratos de utopistas, inventores y lunáticos. Un arriesgado paseo por los límites entre la genialidad y la demencia. A veces parece un libro humorístico y otras uno de terror. En todo caso, siempre, es bastante original. Una curiosidad. Lectura nada imprescindible.
Wilcock es un poeta argentino de la generación del 40, neorromántico y surrealista, que frecuentaba a Borges y a Bioy. Me ha recordado al Bolaño más delirante y al Vila-Matas más imaginativo. Pero en peor.
Entrevistas de Charbonnier a Borges
En 1967 se publicaron las seis entrevistas que Georges Charbonnier hizo a Borges para la televisión francesa. En ellas le pregunta por sus libros, en particular por los publicados en francés hasta ese momento, y por el quehacer del escritor. Entran en más profundidades de lo esperable para un programa de TV con lo que el conjunto resulta aprovechable. A Borges se le ve a gusto y no escatima piropos a todo lo francés, muy presente en su formación literaria.
La escritura como un juego: «Un poco como el caso del jugador de ajedrez. Hay un problema, una diversión y un gozo»; la importancia de reaccionar ante la belleza, sin necesidad de razonarla;
El asunto del realismo:
El escritor propone símbolos. En cuanto al sentido de estos símbolos, o a la moraleja que pueda sacarse, esto es asunto de la crítica, de los lectores, y no la suya. El escritor escribe su historia; escribe con fidelidad. Quiero decir que es fiel a su sueño, y no a la manera de un historiador o un periodista. Es fiel de otra manera. La historia escrita debe seguir su camino tranquilamente.
La traducción de las intervenciones de Charbonnier no es muy buena.
No es el mejor libro de entrevistas a Borges ni contiene sus mejores comentarios sobre literatura, pero se lee con gusto.