Delibes. Pegar la hebra

DELIBES_HebraEn contra de lo que pueda parecer, tengo una biblioteca (de papel) reducidísima. Son circunstancias. Entre ese puñado de libros están los tomos de Obras Completas de Delibes, siete, que sacó hace unos años el Círculo de Lectores. Estupenda edición. Mi propósito es releer sus 20 novelas, o la gran mayoría de ellas al menos. Los libros de caza me superan un poco. Este verano he empezado con el tomo memorialístico y con sus libros periodísticos. No tienen desperdicio.

Pegar la hebra (1990), el tercero de sus cuatro principales recopilaciones de artículos, reúne una treintena de piezas sobre sus temas de siempre: naturaleza y caza, periodismo, libros, amigos, cine, la vida misma, fútbol, recuerdos. Las personas que nos rodean, nuestros intereses y el valor que damos a cada cosa, son algo que nos retrata. En estos textos vemos otra vez al escritor de magnífica pluma y vigorosa argumentación, pero sobre todo a la persona. He disfrutado mucho con esta lectura, casi tanto como, en otro tiempo, con la de la mayoría de sus novelas.

Advierto que los responsables de esta edición han optado por ordenar los artículos por temas, no por recopilaciones publicadas. A mi me ha parecido más entretenido y variado leerlos como los agrupó el autor. Solo así por ejemplo, en mi caso, podría hacer pasar los de asuntos que me interesan muy poco (caza, naturaleza, fútbol).

Línea roja. García Martín

JLGM_Línea_rojaUna hoja roja anunciaba en las cajetillas de papel de fumar que se estaban terminando. Delibes se inspiró en esto para titular una de sus novelas. García Martín, al borde de los 60 años, considera que va a atravesar una barrera no desdeñable. Esta última entrega de sus Diarios contiene las entradas correspondientes al año 2009.

Viajes, aforismos, libros, lo que le gusta, lo que no, castillos en el aire, conversaciones y periódicos, trenes y librerías, el cine. Una historia que le cuentan, algún nuevo elemento para sus compulsivas colecciones, una anécdota, algún chisme (pocos) de la actualidad literaria, curiosidades que descubre y nos cuenta, una inscripción que le llama la atención, recuerda un poema. Como dice en el prólogo, basta abrir uno de estos libros por tres páginas al azar y si uno no encuentra cosas que le interesen, no es su libro.

A mi me parece un autor casi siempre entretenido, abierto e infinitamente curioso. Sin miedo a decir lo que piensa (o parte, al menos). En algunas cosas esenciales diferimos, como ya les he comentado, pero en otros campos lo considero muy estimulante y ameno.

Un par de detalles. En la iglesia de San Donato, Piazza delle Erbe (Génova) se encuentra con este Cantico di un anziano:

Benditos aquellos que me miran con simpatía. Benditos aquellos que comprenden mi caminar cansado. Benditos aquellos que hablan en voz alta para disimular mi sordera. Benditos aquellos que aprietan con calor mis manos temblorosas. Benditos aquellos que se interesan por mi lejana juventud. Benditos aquellos que no se cansan de escuchar mis historias tantas veces repetidas. Benditos aquellos que me regalan algo de su tiempo.

O esta guía de lectura para sus diarios:

Me gusta jugar un poco con él con el lector distraído. En lo que escribo, casi todo lo que parece ficción, es autobiografía, pero en cambio casi todo lo autobiográfico resulta rigurosamente inventado. Pero el lector atento no se confunde nunca. Sabe que todo es verdad, o lo que es lo mismo, literatura.

Virutas de taller, I. Miguel D’Ors

D'ORS_Virutas_1Este libro es tan bueno como el anterior (en mi orden de lectura) aunque ya lo he leído sin la sorpresa de la primera vez.

Definir el género es imposible: Apunte filosófico, Diario, Crónica, Ensayo, Crítica, Aforismos, Comentario de actualidad, Anecdotario, Reflexión cultural. D’Ors es muy cuidadoso con lo que escribe, valiente con lo que dice y profundo en sus apreciaciones. Si estas son las virutas, ¿cómo serán los muebles que está componiendo? Como estos los voy a catar poco (poesías y críticas académicas sobre intereses literarios que no son los míos), a mi con las virutas me basta y sobra.

Aquí se habla mucho de la vocación poética (“Capacidad de percibir y expresar el mundo poéticamente, es decir, con intuición, imaginación, novedad y exactitud; en una palabra: con belleza»), se desmontan tópicos políticamente correctos y se denuncian famas injustas. Se habla del Quijote, de algunos pasajes del Evangelio y de poetas vivos y en activo.

Un ejemplo, miren lo que dice de Pla, un diarista espléndido y justamente famoso. Les resumo: Ejemplo perfecto de una chatura de espíritu muy típicamente catalana, caracterizada por una conformidad materialista y estética con la realidad de este mundo, y una disposición a disfrutar de él lo más posible. Eso sí, repudiando todo lo que sea exceso y escándalo (el seny). Estupendo prosista sobre todo en lo descriptivo (arte para encontrar los adjetivos), lo malo es que muchos lectores actuales estén admirando en él su deplorable actitud vital.